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En la época que nos
ha tocado vivir, y en los países llamados desarrollados, hay miles de ofertas
de distinto tipo a las personas que integran sus sociedades. Muchos sucumbimos
a ellas, queriendo abarcar en un tiempo limitado, lo que no es posible. No obstante, nos
acostumbramos y decimos, las cosas son así, y así
hay que aceptarlas. No nos damos cuenta que estamos creando un muro
con los bonitos objetos obtenidos con nuestro esfuerzo, y con las
obligaciones que nos impone y aceptamos de la sociedad actual, pero que al fin y al cabo, es eso, un
muro que nos limita el bien preciado de la libertad. Hagamos un
alto en el camino, salgamos al mirador, y contemplemos las estrellas escuchando a nuestro amigo el
saxofonista.
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