ÁGUILAS

Murcia - España

 

  Panorámica del Puerto y Castillo de Águilas.

 

Comienzo mi paseo por Águilas, una bella  ciudad  bañada por el Mediterráneo. Su paisaje es de contrastes, playas de arena, zonas abruptas, llanos y acantilados.

Llego en ferrocarril, y tras  caminar un breve trecho me encuentro frente a la playa de Levante. Una vista preciosa se abre frente a mi, a  la izquierda la Playa de  Delicias y a mi derecha el puerto con el Castillo de San Juan de las Águilas.

Penetro en sus calles rectas y en sus plazas recoletas, como el jardín de la Plaza de España con sus  hermosas fachadas, destacando la de su Ayuntamiento. Por cierto, en esta plaza me empezó a apretar la sed, y en una heladería saboreé un magnífico limón granizado, no se si fue el gusto con que me lo tomé o es que los hacen con mano de Santo, pues estaba riquísimo.

Mis pasos me llevan  a la Playa de  Poniente que se abre ante mis ojos con una mar tranquila, dos espigones contribuyen a ello. A mi izquierda, de nuevo el Castillo. Dicen que el cerro donde está situado tiene 80 metros. Pues así será, pero la verdad, al contemplarlo me produce una sensación de sosiego y respeto por las personas que lo construyeron, trabajaron, y quizás lucharon en el. 

Volviendo al centro de la ciudad, porque el sol esta alto y calienta demasiado, vengo a salir cerca del puerto frente al Monumento al Ferrocarril, una vieja locomotora mil veces retratada pero con un encanto muy especial. Para daros una idea clara de ella, aquí está:   

 

Monumento al ferrocarril.

 

En Águilas, floreció la minería a partir de 1820, otro de los Monumentos que hay que considerar es el embarcadero del Hornillo donde terminaba la línea del ferrocarril. Está muy cerca, caminando hacia la Playa de Delicias ya referida. Está situado en una zona estratégica por su salvaje belleza. Es la Bahía del Hornillo donde hay una playa pequeña y una urbanización del mismo nombre. Este  embarcadero para mineral es de hierro, y fue construido en el siglo XIX  por una compañía británica de ferrocarriles. Los que hayan visitado Huelva recordarán que existe uno muy parecido. Ahora ese tiempo pasó, pero queda aquí como testigo vivo de la historia.

Siguiendo en la zona del Hornillo y mirando hacia el mar nos encontramos frente a la Isla del Fraile que emerge alta y esbelta desde las profundidades. La primera vez que la vi fue en una tarde de verano, yo no conocía su existencia. El sol ya estaba bastante bajo, lanzaba una luz dorada que lo envolvía todo. De repente, y tras rebasar unas edificaciones, me encontré delante de ella, estaba solo, y permanecí contemplándola hasta que llegó el ocaso, ávido de llevarme esa imagen en mi retina, ya que en aquella ocasión, cosa rara en mi, no iba con mi cámara fotográfica.  En los alrededores de esta isla, se han encontrado restos arqueológicos pertenecientes a fenicios y romanos.

 

Isla de Fraile, al fondo, Cabo Cope.

 

Otra vista estupenda de la Bahía de Águilas, de la entrada a su puerto, así como  del mar desde una perspectiva distinta, está terminando  el paseo de la Playa de las Delicias. Allí empiezas a ver un pasamanos de madera que asciende hasta llegar a un mirador realizado con muy buen tino. Si os encontráis un poco cansados, no preocuparos, porque la subida es corta y merece la pena.

 

Entrada al puerto. Espigón, faro y castillo.

 

En el mirador podéis admirar una formación rocosa llamada la "Aguilica", que si os abstraéis, parece un Águila que se ha posado en la montaña. Enfrente el mar azul intenso y gaviotas que pasan sobre vuestras cabezas. Si miras hacia abajo, un acantilado no muy alto.  Yo siempre lo he observado con mar en calma, pero en los días de temporal tiene que tener una singular belleza.  Si vuelves tu cabeza hacia la ciudad y das unos pasos a la derecha, verás a lo lejos el Castillo con el Puerto y la totalidad de las playas de Levante y Delicias. También os recomiendo la puesta de sol desde ese punto. 

 

 ¿Que os parece? ¿Está el Águila sobre la roca?

 

Son famosas las Fiestas de Carnaval, que son de interés turístico, pero de ellas no puedo hablaros porque solo las he visto a través de televisión, aunque  deben ser estupendas y a la primera ocasión, ¡zass! Me voy a vivirlas a Águilas.

Y que puedo deciros de la gastronomía,  es  rica-rica. Las variantes de pescados de su costa la hacen exquisita. El caldo de pescado, arroz de mariscos o a banda, gambas (unnn) para chuparse los dedos, y de verdad, salmonetes, etc. En restaurantes preparados para recibirnos con la amabilidad de las gentes de esta tierra, cuya publicidad no hago pero que están en cualquier guía turística o en Internet.

 

Atardecer en el Puerto.

 

Podéis hacer excursiones por los alrededores, pero os recomiendo la zona de Cabo Cope y la playa de Calabardina. Está a unos 9 Km., y en ella se alza una antigua torre vigía del siglo XVI, por eso de los ataques de piratas de la época. Si os gusta el submarinismo, pues no hay lugar mejor, verás sargos, doradas y toda clase de amigos de las profundidades. El monte de Cabo Cope de 248 m. de altura, hace de barrera natural dejando una pequeña playa de aguas tranquilas y transparentes, la Playa de Calabardina. En varias ocasiones y en excursiones invernales, he acabado en esta playita. La soledad es lo que impera, pero es una paz y un paisaje que te conquista al pisarlo. Si alguien quiere huir unos días para pensar o encontrarse consigo mismo, le recomiendo el lugar.

 

Playa de Calabardina y Cabo Cope.

 

Bueno amigos, termino mi paseo, solo me queda despedirme de vosotros. Si os gusta el mar, los paisajes agrestes, el buen comer, y necesitas escapar de la rutina diaria, ven a Águilas, como hago yo cada vez que puedo, a disfrutar de su hospitalidad. Se me olvidaba, que su mejor pregonero fue D. Francisco Rabal, maravilloso actor del cine español, nativo y amante de esta tierra, que murió el 29-8-01 en Burdeos, cuando regresaba en avión del Canadá. Le rindo homenaje desde aquí, recordando su gran humanidad  y sus excelentes interpretaciones, como "La Muerte de un Viajante", "Los Santos Inocentes" y series de televisión como "Juncal",  de entre su extensa obra, que siempre quedará para nuestro deleite y para las generaciones futuras.  

 


Texto y Fotos: Poncio Emiliano.  


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