Alegría


Las personas más desdichadas que he conocido no son las más enfermas, ni las más pobres, ni las más ignorantes, sino las que no sienten amor a Dios, y las que no tienen alegría. Beata Madre Teresa de Calcuta.


Hermosa cita de la Madre Teresa. Viene de una persona que durante muchos años ha vivido entre gente pobre, enferma, y apartada de la sociedad acomodada.

Lo que dice, y con las debidas distancias, lo compruebo a diario viendo imágenes de televisión de barrios miserables, donde a pesar de todas las calamidades, hay rostros que llaman a la vida, y niños que no se ven tristes, aunque estén sucios y jugando con la basura. ¡Qué contraste! Con las caras desencajadas que nos cruzamos todos los días en las ciudades del "primer mundo". Caras que reflejan tensión y ansiedad. Deseos insatisfechos. Niños cargados de obligaciones, que deben estar muy preparados en todo, para tener dinero en abundancia y, así..."ser felices"...

La alegría se lleva dentro. Y nace de una íntima satisfacción. No es necesario matarse para obtener algo, desgraciadamente, en muchos casos, cuando se tiene, o no se la da importancia, o nos esclaviza.

Os deseo a todos, que os llene la alegría, aunque el jefe grite, el esposo o la esposa de "la paliza". Te deje la pareja. Haya que pagar la declaración de la Renta. Se rompa la lavadora, o cualquier otra cosa que nos pase o desagrade. Nuestra íntima alegría, está por encima de todo eso. Y la alegría, además, alarga la vida


Texto: Poncio Emiliano


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