El Amor a los 80 años

 


Un día, cayó en mis manos un libro que se llamaba más o menos, casi ni me acuerdo del tiempo que hace, “El amor a los 80 años”. Pensé que hablaría de un amor sereno y lleno de paz, más espiritual que físico, pero no fue así. 

Era sobre como tener relaciones carnales, con la filosofía china por medio. O sea, por ejemplo:

Antes de empezar, hacer una serie de ejercicios mirando a la puesta de sol y cosas por el estilo. Era una especie de cursillo para edades avanzadas.                                                         

En otra ocasión, escuche la letra de la canción Caballo Viejo, que está llena de filosofía de vida,  donde en dos de sus estrofas dice: 

Cuando el amor llega así de esta manera, uno no se da ni cuenta, el carutal reverdece y guamachito florece y la soga se revienta.

Y más adelante:

El potro da tiempo al tiempo porque le sobra la edad,  caballo viejo no puede perder la flor que le dan porque después de esta vida no hay otra oportunidad.

Todo esto lo tenía en el "disco duro de mi cabeza", y posteriormente, leí esta noticia:

Un anciano chino de 105 años ha comenzado a buscar novia a través de Internet y pide que su media naranja tenga como mucho la mitad de su edad. La historia del centenario Gong Duoruo ocupa páginas de numerosos diarios, entre ellos el oficialista China Daily  que publicó fotos del anciano chateando con un ordenador y unos auriculares. Gong fue ayudado por periodistas locales a participar en un popular servicio de contactos a través de Internet, en el que los interesados pueden conversar por vídeo-conferencia. A través del servicio, Gong contactó con una enfermera apellidada Zhang y residente en Xian (centro del país) que cumple con sus sueños, pues tiene sólo 50 años. Zhang, también perseguida por los reporteros, dijo estar "conmovida" por los esfuerzos de Gong y "su visión optimista de la vida".

Está claro, para el que le interese, que no debe deprimirse por la edad, la artrosis, el colesterol, las arrugas en la piel, o lo que tenga. Que tome el ejemplo de países sabios y las culturas milenarias.  Que no considere que eso es para jóvenes o maduros, pero no para viejos, también hay un sitio para ellos, y además, si por casualidad no le funciona la filosofía oriental y si la española, pues mejor, y si cae en el intento, es más grato que hacerlo en una cama de un hospital. En el epitafio que le pueden poner, puede ser algo parecido a: "Descanse en paz, después de su última alegría".


Comentario: Poncio Emiliano.


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