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Alicante - España
Benidorm se encuentra situada entre la Sierra Helada y el Puig
Campana. Su bahía queda resguardada de las bajas temperaturas, lo
que motiva su clima agradable.
Yo no conocía Benidorm, y tenía muchos deseos de hacerlo, ya que todo lo
que sabía de esta ciudad, había sido a través de los medios de
comunicación y por lo que me habían contado los amigos.
Un día me desplacé a ella, quería conocerla y visitar el Parque Marino de Mundomar.
Mundomar está en una ladera y prácticamente en la ciudad, junto a el
se encuentra Aqualand, un parque acuático con toda clase de
atracciones como toboganes, piscinas, etc.
Foto de un
"riachuelo" en Mundomar
Dentro del recinto, paseas por un sendero rodeado de agua y
vegetación, puedes contemplar, Papagayos, Leones Marinos,
Murciélagos (no os preocupéis a los que no os gustan, no están
sueltos), además de otros animales y aves exóticas. Asistí a tres
espectáculos: El primero de Leones Marinos, que junto a sus
cuidadores realizan una simpática actuación que llena de
alegría a niños y mayores. Como fui en invierno, la gente que me
rodeaba era por lo general jubilados españoles y extranjeros, no
podéis imaginaros como disfrutaban. El segundo fue con los
Papagayos, donde estas aves realizaron toda clase de pruebas,
incluyendo vuelos realizados para sorpresa de los asistentes. El
número fuerte es el de los Delfines. Puedes verlos a través de
unos ventanales dentro del agua. Lo que más me
sorprendió de ellos es su gran inteligencia y su curiosidad.
Subí a una gran piscina donde realizan el espectáculo, está en la
parte más alta, contemplé una preciosa vista del recinto, las
montañas lejanas, de Benidorm, y del mar. Después iba a
buscar asiento y pasé junto a una piscina menor, a unos tres
metros sacó la cabeza un Delfín y se me quedo mirando, estábamos
solos, yo lo observé durante unos minutos, aunque llevaba la
cámara no quise moverme y romper el encanto de este momento, solo
nos faltó hablar. Fue una experiencia muy gratificante. Tome
asiento y disfruté de todo tipo de saltos y combinaciones de
preciosas figuras hechas por los Delfines a órdenes de sus cuidadores,
todo realizado con un sincronismo sin igual. Hubo un momento
entrañable, que se produjo cuando se acercaron varios
Delfines a un niño que estaba en una barquita, este los acarició y
ellos mostraron su agrado.
Acariciando a los
Delfines
Terminada mi visita a Mundomar, y con un mapa de la zona en la
mano, me dispongo a pasear por Benidorm para tener una idea de las
posibilidades y características de esta ciudad.
Me encuentro en la amplia y bella Avenida del Mediterráneo, veo el
mar cerca, y me dirijo a el. Salgo a la Playa de Levante y quedo
"con la boca abierta" al ver una playa de arena fina
custodiada por grandes edificaciones y gente por todos sitios. Como
he dicho es invierno y vengo algo abrigado, veo sexagenarios
en camiseta, de manga corta, gente tomando el sol por el paseo, y
algunos sobre la arena. ¡Que maravilla! Enfrente El Rincón de Loix y la Sierra que ampara
a la playa de los vientos.
Playa de Levante y
Rincón de Loix
Al consultar el plano de la ciudad y el contorno de la bahía, veo
una gran playa que va desde el cabezo del Tosal al Rincón de Loix
en las estribaciones de Sierra Helada. Esta playa queda dividida en
su centro por la punta de Canfali situada en un cerro rocoso donde
está uno de los lugares más emblemáticos, el llamado Balcón
del Mediterráneo, sobre el castillo-mirador. Pensando que este
es un lugar privilegiado que me va a permitir tener un punto de
referencia para situarme en Benidorm, y por fotos que he visto, me
dirijo a el. Me sumerjo en el Benidorm de siempre, en el
antiguo, una zona cuidada, blanca y con calles en cuesta llenas de
comercios y bares.
Aquí estaba el núcleo del viejo Benidorm, que se dedicaba a la pesca.
Tuvo un pasado pesquero notable, tenía las almadrabas más
importantes, donde se conseguían pescar miles de atunes.
Poco a poco, llego a la Plaza de San Jaime, donde se levanta la
iglesia del mismo nombre. La patrona de Benidorm es la Virgen
del Sufragio.
Un lugar para mirar al mar, al fondo
la iglesia de San Jaime
Salgo a una coqueta explanada, está decorada y parece la proa de un
barco. El sol me da de lleno, pero da igual, hay una brisa
refrescante y una vista al mar abierto. A un nivel inferior y tras
una escalera, llegas a la parte más avanzada, al Mirador. Si nos
situamos en este punto, y miramos hacia el mar, a la izquierda está
la playa de Levante, a la derecha está la de Poniente, abajo la
playa El Mal Pas, y enfrente la Isla de Benidorm llamada
también de Los Periodistas. Se puede ir a la Isla desde el Puerto,
está a solo dos millas de la costa.
Playa de Poniente,
puerto, y playa del Mal Pas.
La Playa de Poniente está más alejada del casco urbano, es más
tranquila que su hermana de Levante. La orientación de sus
edificaciones hace que tenga una buena cantidad de horas de sol. En
mi segunda visita a Benidorm, la recorrí completa por la tarde y fue
una experiencia sumamente relajante. Al final de la misma está el
Cabezo del Tosal
Final de la Playa de Poniente. Detrás del cabezo se
encuentra la Cala y Playa de Finestrat
Antes de asomarme al otro lado de la
explanada, me acerco a un bar porque las energías perdidas con tanto
caminar y la emoción de conocer un sitio tan especial, "me están
pasando factura", necesitaba una "cerveza de urgencias". Así
que me coloqué en la barra frente a una refrescante cerveza
acompañada de un plato de calamares a la plancha, que estaban para
no hacerles el feo de dejar uno.
Tras este
breve paréntesis, pero necesario, me asomo a la Playa de Levante.
¡Que vista! Es preciosa. Me agarré a la baranda y pensé -¡No me
quiero ir!- Francamente quedé impresionado, es una de las vistas
típicas de Benidorm plasmada en miles de fotografías, pero
verla en directo es otra cosa.
Playa de Levante
Ya era casi la hora de comer, y tenía que ir buscando un sitio,
pero me lo tomé en plan tranquilo. Me di una vuelta por las calles
del barrio antiguo y vine a salir al principio de la Playa de
Levante. Benidorm tiene restaurantes de todas clases y precios, de
Cocina Mediterránea, de las diversas Regiones de España, e
Internacional. Puedes comer Arroz a Banda, Pescados de la Bahía,
Calamares Encebollados, o lo que quieras, tienes para elegir. Yo no
busqué mucho, me decidí por el primero que vi con una terraza
cubierta frente al mar. Pedí además de una jarra de cerveza, una
fritura de pesado. ¡Que fritura! Era abundante y muy rica. Así que
comí a gusto, escuchando las olas a lo lejos, mientras olía y veía el
mar.
Después de comer, hice un recorrido por las calles cercanas que
están repletas de comercios, y seguí por la Av. del Mediterráneo. A
Benidorm, no creo que le falten comercios, ni hoteles, está repleto.
Tienes donde comprar y dejar Euros. Respecto a los hoteles, leí que
sobrepasan el centenar y medio, teniendo según me han contado, el hotel
más alto de Europa de "solo" 52 plantas, está situado en la zona de
la Playa de Poniente. Imagino que desde su azotea se
tendrá la sensación de estar volando sobre la ciudad. Lo he visto
desde lejos y es enorme y majestuoso. Durante el verano Benidorm está al
completo. En invierno recibe la visita de cientos de
jubilados que vienen atraídos por la bondad de su clima, el trato
amable de su gente, y las diversiones que se les proporcionan.
Un original edificio
de Benidorm
En Benidorm es difícil que te aburras, tienes
atracciones de todo tipo. Aparte de las comentadas de Mundomar y
Aqualand, está el Benidorm Palace, sala de fiestas donde puedes
cenar y disfrutar de uno de los mejores espectáculos de variedades
internacionales. Ir a Terra Mítica, parque temático
donde puedes visitar Roma, Grecia, etc. ver representaciones de
gladiadores o de piratas, entre otras, y si eres de los que quieren
poner "la adrenalina a tope", te puedes subir en su enorme Montaña
Rusa, o hacerlo en Tizona, que es otra
donde te pondrás cabeza abajo, tiene que ser bueno para cuando se está
"cabreado", debe relajar bastante.
Hay otros muchos artilugios para que "el
cuerpo se mueva". Esto no es lo mío, me quedo con las
representaciones que están mas en consonancia con mi carácter. Me
han dicho que pronto abrirá Terra Natura, que va a ser un parque
dedicado a la fauna y dividido por áreas. Existen museos como
el de la Cera, acuarios, parques de atracciones para niños, cientos
de púb, cafeterías, discotecas, etc. Donde hay diversión para todas
las edades.
Fiestas tampoco le faltan a esta turística ciudad: El Carnaval,
Fallas de San José, Hogueras de San Juan, la del Carmen, San Jaime,
Honores a la Virgen de Sufragio, Moros y Cristianos, la de Carxofa,
etc. y digo etc. porque hay muchas más, no solo se celebran
las locales, si no también las de otros lugares.
En el Parque de la Aigüera que está situado en el centro de
Benidorm, se celebran todos los años el famoso Festival de la
Canción de Benidorm. Desde el año 1959 ha dado canciones que
saltaron a la fama como: El Telegrama, Comunicando, La Vida sigue
Igual, etc. y han participado en el Raphael, Emilio José,
Dyango, Rosalía y Julio Iglesias, entre otros.
Para terminar mi día en Benidorm,
me dirijo a la Playa de Levante. Voy a pasear por ella hasta el final. Lo
primero que me llama la atención, son sus altos edificios que ya
habéis visto en la foto de más arriba. Son de veinte pisos o más, no
los voy a contar, en la foto de esta playa, da la sensación de estar
pegados, en realidad están bien separados. Es una gran idea. He
estado en playas con no más de cinco o seis alturas, pero donde los
bloques forman una muralla que transforma la playa en una
"sartén". Pues en Benidorm no es así, la luz y el viento penetran
entre los edificios y no me da la sensación de agobio de otros
lugares.
Paseo Marítimo en la
Playa de Levante
Veo una heladería, y me siento a tomar un granizado de café, todavía queda tarde. Frente a mi tengo la Isla de Benidorm (o de Los Periodistas) y un banco vacío. Hay gente en la playa disfrutando de
la arena y el sol, y por el paseo caminan cientos de personas. Me
agrada ver cruzarse a gente en camiseta, con mínimos bañadores, con
traje y corbata, y hasta una señora con un abrigo, pero de lujo.
Cada uno va como quiere, no hay uniformidad, ni moda, ni nada. Me
siento "súper a gusto" en este momento. De repente una
pareja mayor se sienta en el banco de enfrente, y él cariñosamente
le pone a ella el brazo por la espalda. Hice una foto de la escena.
¡Cuantas peleas entre sexos absurdas! ¡Cuantas rupturas! Es
gratificante pensar, que a pesar de tantos conflictos, aún existen
personas que ponen en primer lugar el afecto que se tienen.
Mirando al Mar
Pago la cuenta, y sigo mi paseo. Me salen chicas con
invitaciones de locales. Me cruzo con toda clase de razas y oigo
hablar en idiomas irreconocibles por mí. Aspiro del aroma marino. Me
paro de vez en cuando para admirar las obras de los artistas
en la arena.
¿No parece una ciudad real del desierto?
Cuando llevo otro trecho recorrido, oigo un
"bolerazo" que sale de uno de los locales. Así que me
acerco a ver el ambiente. Son
las seis de la tarde, pues sí, a esta hora, una rubia guapísima
vestida de rojo, está cantando un bolero acompañada de un
conjunto, mientras toda la sala está llena de jubilados bailando.
Esto es difícil que lo encuentren en muchas de sus ciudades y
pueblos, pero aquí no. Se les ve contentos, algunos reviviendo años
pasados de su juventud. Desde luego es mejor estar aquí, que donde
muchos los quieren poner, delante del televisor y en casa, me dieron
ganas de soltar un ¡Viva Benidorm!
Terminé el paseo, y me bajé a la orilla del mar, permanecí un rato
observando esta bella playa. Después subí para coger altura y hacer
la foto que aquí os muestro.
Vista de la Playa de
Levante
Ya de retirada me encuentro con un bar de moteros,
increíble, si me abstraigo, podría estar en Texas. Unas motos de
película, unas indumentarias acordes con las motos y esta forma de
sentir, y una música apropiada sonando.
El sol sigue bajando, me avisa que el día se acaba
y que tengo que partir. ¡Que remedio! Quisiera quedarme, pero no
puede ser, solo me resta prometerme a mismo y a Benidorm, el volver
cuando pueda para seguir conociéndola mejor, porque me llevo un
recuerdo imborrable de esta bella y espléndida ciudad, cuya fama
internacional la tiene bien merecida, y que es ratificada por los
millones de visitantes y residentes, que se han sentido felices en
esta tierra privilegiada bañada por el Mediterráneo.
Atardecer en la Playa de Poniente.
Texto y Fotos: Poncio Emiliano
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