Esta película, ha quedado como una joya en la historia del cine. La vi bastantes años después de su estreno, y me gustó. Es sencilla,  de corta duración, con una estupenda fotografía en blanco y negro, y excelentemente interpretada. Es una historia de amor, que mientras se desarrolla, nos presenta un profundo estudio de los personajes, de una situación política de la época, con detalles de patriotismo.

Para aquellos que no la hayan visto, hago un breve resumen:

Se desarrolla en la ciudad de Casablanca en Marruecos, en el Protectorado Francés, y en la II Guerra Mundial. La administración correspondía al Gobierno de Vichy, que desde esa ciudad de Francia, gobernaba la zona no ocupada por el ejercito alemán.

Rick, es encarnado por el actor Humphrey Bogart, tiene un Café-Bar en esta ciudad donde la gente va a coger ánimos, para ello, aparte del alcohol, tiene su orquesta, y un pianista llamado Sam.

Otro personaje importante es Claude Rains, actor Louis Renault, jefe de policía y amigo de Rick.

Rick, es un hombre que ha vivido mucho, primero se fue a la Guerra de Etiopía en 1.935, y después estuvo el la Guerra Civil de España,  y acabó en París. Allí conoció a Ilsa, actriz Ingrid Bergman, que es una mujer casada con Victor Laszlo, un activista checo que estaba recluido en un campo de concentración nazi. A pesar de todas estas circunstancias, el amor nació entre ellos, bueno desde mi punto de vista el que se enamoró hasta las cejas fue Rick, ella se dejaba querer, pero.... estaba su marido.

Los alemanes llegan a París, él está fichado y teme que lo detengan de inmediato, entonces le propone a su amada Ilsa el huir de Francia, creo que saliendo de Marsella. El hombre aguanta angustiado hasta el último minuto en la estación, pero ella no le acompaña. Hundido, marcha al exilio.

En Casablanca no quiere involucrarse en nada, bastantes palizas le había dado la vida. Se dedica a sus negocios, a sus amigos, y lleva siempre una tristeza interior, mezcla de amargura y cinismo.

Su vida transcurría monótona, sin un sentido, aguantando las redadas de la policía, y la presencia  de los alemanes que estaban destacados en la ciudad, para que el gobierno de la misma, no se apartara de su ideología. Aparte, como era un lugar de paso de gente que huía de Europa, estaban siempre vigilantes. Su jefe era  el Mayor Strasser.

Las cosas del destino, que tiene mala uva, ahora que financieramente estaba bien, y que al menos estaba más o menos estabilizado emocionalmente, primero se arma un lío entre los huidos de los nazis y los alemanes, con lo que vienen a sus manos dos visados para salir de Casablanca, y después se le ocurre aparecer por allí a Ilsa, con su marido Victor que se había escapado del campo de concentración, y quería llegar a Lisboa.

La moza, sí Ilsa, aparece en el local y se encuentra con el pianista Sam, y se le ocurre que toque aquella vieja canción de cuando su época de enamoramiento con Rick en París. Dice "tócala Sam", y Sam con miedo por la bronca que le podían echar, ya que Rick se lo había prohibido, toca "El Tiempo Pasará". Claro está, se lía. Rick, hombre duro en el exterior y de sentimientos profundos, se pone negro, perdón, de color negro. Cuando se encuentra delante de ella sale de su interior una mezcla de amor, rabia, dolor, pero la mira, ve esa cara preciosa, esa mirada lánguida, y vuelve a caer como un pardillo.

Como parece que no hay más locales en Casablanca para ir a tomar una copa, Ilsa y su esposo Victor, se presentan en el Café-Bar de Rick, claro que con la intención de obtener los visados de salida. Es tan real como la vida, cada uno a lo suyo. Entran militares alemanes, y el Mayor Strasser comienza a cantar una canción, de esas que les daban marcha a las botas en los desfiles. Esto Victor no lo puede consentir, y se pone a cantar la Marsellesa, himno francés, en los pocos minutos que dura la interpretación, todos los clientes la cantan, y hasta la orquesta arranca sus compases. Resultado, el Mayor se enfurece, y el Jefe de Policía no tiene más salida que cerrar el local. Como veis, Rick que es un gran tipo,  pero cada vez que se acerca a las situaciones amorosas, la fastidia.

Otra escena importante, es aquella, en que con el local vacío, Rick está tomando una o varias copas, escuchando al pianista. Puro masoquismo, pues en su cabeza sigue la imagen de ella. Ilsa aparece de repente, y él le dice que suban a su oficina.  Aquí, en una escena en semi-penumbra, ella lanza todos sus encantos con la intención de obtener los visados que posee Rick. Como este no traga, ya está bien de hacer el canelo, la niña le saca una pistola, y después de amenazarlo, como ve que tampoco cuela, pasa a la fase de las lagrimitas. Acuerdan ir al aeropuerto, para salir de Casablanca.

A la hora convenida, están en el aeropuerto, Ilsa, su marido Victor, el Jefe de Policía y Rick. Y de camino, el Mayor Strasser, que se había enterado del asunto.

 

Estaba asomado en mi balcón, pensando en las novelas o guiones de películas cinematográficas. El dilema que se le presenta al autor, cuando tiene que decidir como terminar su obra. Es como el torero, que después de hacer una meritoria faena, no mata bien, y no consigue trofeos. Hay que llevar cuidado con la elección,  si elige un final a gusto del pensamiento de la sociedad en que vive, el que más va a vender, o el que le gustaría a él.

Llegando a las escenas finales de la película Casablanca, se me ocurrieron varias formas de terminar esta historia: 

Final de la película, un hombre de honor y enamorado:

Rick, se queda en el aeropuerto, los visados se los entrega a Ilsa, de la que sigue enamorado, para que se vaya con su marido, el político activista, a Lisboa. El tiene que huir, porque ha tenido que matar al Mayor Strasser y si lo pillan lo escogorcian. Encima, se va a la legión con su amigo Claude, Jefe de los gendarmes. Sin dinero, sin mujer, y como el jinete solitario, para que lo maten, o sea, un "buen negocio".

Final maquiavélico:

Se pone de acuerdo con Jefe de la Gendarmería y el Mayor alemán.  Denuncia al marido, lo fusilan, y ella cuando se entera, lo odia  mucho, y se va a Tánger de corista, o en otra versión, después de pegarle y llorar mucho, piensa: ¿Y ahora que hago yo? Se vuelve, lo mira, y se lanza a sus brazos, diciendo que ha vuelto el amor que quedó en París.

Final borde:

Le suelta un tiro, al latoso y arma líos del marido, y le cuenta a ella que han sido los alemanes, así, ¡Por fin! Se la lleva definitivamente al huerto.

Final homosexual:

Está harto de sufrir con las mujeres, y se da cuenta que sólo lo han querido el pianista, y el gendarme, así que, le deja todo el dinero al músico, y se va a tener nueva vida, con alguien que no se la amargue, el Jefe de Policía.

Final erótico:

Ilsa le dice que está hasta los pelos del marido, que con tanta política y tantas reivindicaciones, no la deja tranquila en ningún sitio. Ella quiere estabilidad, además con tanta reunión, tantas octavillas e ideales, el marido no le hace caso, que ella necesita, más...... amor. Y se larga con Rick para recuperar el tiempo perdido.

Final financiero:

La chica le propone a Rick, que Victor su marido, tiene la pasta de la resistencia, que le de el pasaporte al marido, y que se vaya a Portugal. Los dos se van a  disfrutar con el dinero, dejando a los de Casablanca que se maten.

Final suicida:

Rick queda hundido por la marcha de su amada, regresa al bar y mientras escucha la melodía con varias botellas de licor, saca la pistola y se da un tiro.

Final heroico:

Rick va al despacho del Mayor Strasser, le vacía el cargador de la pistola, y sigue matando a los soldados que puede. Mientras, el avión de Lisboa cruza el cielo, con su amada  Ilsa abrazada al marido. Termina la película, poniendo una medalla encima de la tumba cuando acaba la guerra.

Final hasta las narices:

Manda a su amada Ilsa a la porra, que se vaya con su marido, vende el bar, coge el dinero, y se va a Brasil, más solo que la una, y que les den a todos.


Texto: Poncio Emiliano


 

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