EL AMOR
Aunque hablara todas las lenguas de los hombres
y de los ángeles, si me falta el amor sería como bronce que resuena o
campana que retiñe.
Aunque tuviera el don de profecía y descubriera todos los misterios, el
saber más elevado, aunque tuviera tanta fe como para trasladar montes,
si me falta el amor nada soy.
Aunque repartiera todo lo que poseo e incluso sacrificara mi cuerpo,
pero para recibir alabanzas y sin tener el amor, de nada me sirve.
El amor es paciente y muestra comprensión. El amor no tiene celos, no
aparenta ni se infla. No actúa con bajeza ni busca su propio interés, no
se deja llevar por la ira y olvida lo malo. No se alegra de lo
injusto, sino que se goza en la verdad. Perdura a pesar de todo, lo cree
todo, lo espera todo y lo soporta todo.
El amor nunca pasará. Las profecías perderán su razón de ser, callarán
las lenguas y ya no servirá el saber más elevado. Porque este saber
queda muy imperfecto, y nuestras profecías también son algo muy
limitado; y cuando llegue lo perfecto, lo que es limitado desaparecerá.
Cuando era niño, hablaba como niño, pensaba y razonaba como niño. Pero
cuando me hice hombre, dejé de lado las cosas de niño. Así también en el
momento presente vemos las cosas como en un mal espejo y hay que
adivinarlas, pero entonces las veremos cara a cara.
Ahora conozco en parte, pero entonces conoceré
como soy conocido.
Ahora, pues, son válidas la fe, la esperanza y el amor; las tres, pero
la mayor de estas tres es el amor.
Primera carta a los Corintios c-13 v-1 a 13
Nota de Cotoweb:
En un Mundo donde impera el egoísmo, lo
practico, y la ambición al precio que sea, las palabras de San Pablo,
nos enseñan el camino de lo importante, de lo esencial. Podemos aspirar
a todo, podemos tener de todo, podemos sentirnos poderosos y en la cima
de la sociedad, pero si no recibimos y damos amor, si no sentimos ese
amor, el vacío que llevamos dentro, antes o después se manifestará, y
quedaremos hundidos ante su presencia.
Es una de las lecturas de la ceremonia de boda del Príncipe de Asturias D. Felipe de Borbón con Dª. Letizia Ortíz, el 22-5-2004
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