El Dinero

 


Aquí os  ofrezco una cita de Confucio. Algunos dirán: ¿Qué puede aportar un chino que vivió quinientos años antes de Cristo a la vida moderna? Puede aportar mucho, porque la esencia del ser humano, no ha cambiado nada. Ha evolucionado la cultura, la ciencia, las costumbres sociales, y muchas cosas más, pero el alma del hombre, con sus vicios y virtudes, no han cambiado nada en los tiempos de Confucio, del Imperio Romano, o en cualquier época de la historia. La envidia, soberbia, avaricia, lujuria, el amor, la piedad, caridad, etc. Existían entonces, y están presentes en el siglo XXI.

Dice Confucio sobre el dinero:

Algún dinero evita preocupaciones; mucho, las atrae.

¡Qué cita tan corta, pero tan verdadera! El dinero sirve para satisfacer nuestras necesidades diarias, y hay que tener el preciso para desarrollar nuestra vida con normalidad.

Pero: ¿Qué ocurre si sacrificando nuestras vidas para obtenerlo, trabajando sin límites para buscar nuestro sueño, aunque sea un espejismo, o por un golpe de suerte, conseguimos más del que necesitamos? Que se entra en una especie de "borrachera" del poder hacer, conseguir, o realizar cualquiera de las miles de ofertas que te ofrece nuestra sociedad para que te lo gastes. Podemos comprar ese chalet con piscina, cambiar de coche, adquirir obras de arte. etc. Empezamos a preocuparnos por conservar lo que tenemos y adquirimos,  ya que tememos perderlo. Contratamos seguros, vigilancias, compramos rejas para nuestra lujosa casa, ponemos alarmas, e intentamos no perder con la inflación, invirtiendo el dinero en lo que sea más rentable. Ese dinero que tan feliz nos hizo, nos ha convertido en esclavo suyo, y nos ha quitado algo importantísimo y necesario, nuestra íntima y personal libertad. Nuestra casa se ha convertido en una cárcel.

Pasa el tiempo, y cuando te das cuenta eres viejo, toda la fortuna atesorada, sirve de poco, y los cuervos de los herederos, empiezan su revoloteo. Incluso se oyen frases como: -"Para que lo quiere, si ya no puede disfrutarlo".- ¿Para qué tanto esfuerzo? ¿No hubiese sido mejor, estar más tiempo con la esposa, con los hijos, o con los amigos? ¿Puede sustituir un cuadro, un coche, o una piscina, el calor humano de amigos y seres queridos, sin envidias, sin recelos, sin esa "sutil maldad", que aparece cuando hay dinero abundante?

 ¡Terrible ironía! Lo que nos iba a hacer felices y darnos alegría, como nos hace creer la publicidad a diario, es precisamente, lo que nos ha encarcelado.

Moraleja: Es preferible un plato de sardinas, con un vaso de vino, en libertad, que langostas, en soledad, o con esos amigos que "tanto te quieren", porque eres algo especial, tienes dinero.

 


Texto: Poncio Emiliano


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