Ann
estaba en Sacrificio, y no quiere decir que estaba en grave riesgo su
integridad, es que así se llamaba el pueblo donde vivía.
Sacrificio era un pueblo perdido del "Salvaje Oeste", situado
lejos de todas partes, pero con los servicios propios para atender a
la comunidad en sus necesidades básicas. No obstante, es curioso que
en este tipo de poblaciones y época, se podían contar por ejemplo,
veinte edificios, y todos tenían un cometido. El Saloon, la
Funeraria, el Banco, La Tienda de Suministros, la Herrería, la casa
del Sheriff, etc. ¿Donde estaba el resto de la población? Pues
siempre se tiene la sensación que no hay más.
El pueblo vivía de un Gran Rancho a 100 millas y unas minas a otro
tanto. Solo había bullicio los fines de semana, el resto del tiempo
era un pueblo tranquilo, o mejor, muerto.
Ann, la protagonista de esta historia, vivía en el Saloon, era muy
buena chica, rubia y de gran belleza, pero las circunstancias la
habían llevado a ser lo que se llamaba "una chica alegre",
bonito nombre. ¿No? Para dar "disgustos" habían otras.
¿Y como había llegado a esta vida? Pues quedando sola lejos de
Sacrificio cuando su caravana fue atacada por una partida de
bandoleros sanguinarios. Pudo escapar, y tras caminar muchas
millas, fue recogida por el Sr. Neftalí, herrero de profesión, que la
llevo al pueblo.
Se daban
tres tipos de situaciones en las mujeres: Unas
eran señoras casadas y protegidas por sus maridos, otras eran hijas
solteras y protegidas por sus padres y hermanos, y las
"otras" eran las "chicas alegres" protegidas por
la dueña del Saloon.
Ann soñaba el salir de aquélla vida, el buscar nuevos horizontes, el
encontrar un hombre de verdad que la quisiera, el tener un rancho y
varios niños. No había en el pueblo un hombre soltero que se
mereciera el amor de Ann. Eran salvajes y rudos, o cobardes y
serviles. No había un hombre que supiera luchar bravamente, pero que
fuera lo suficientemente caballeroso para respetarla como mujer.
Bueno, pensándolo mejor, había un buen hombre, educado y amable,
era John, el pianista del Saloon. Le había hecho
proposiciones de amor, pero Ann lo trataba como un amigo. Mientras él
sufría en silencio, Ann seguía soñando. Lo apreciaba, pero lo
consideraba conformista con su situación, tímido, y con poca
energía para sacarla de Sacrificio para siempre.
Su trabajo en el Saloon era de cantante. Lo hacía bastante bien,
tenía una voz muy agradable. En una ocasión cantó para el
Reverendo Jacob y éste quedó tan impresionado que quiso que lo
hiciera en las celebraciones semanales. Pero la incomprensión de las
"damas recatadas" hizo irrealizable la propuesta.
Así pasaban los días y los años, estábamos en 1.860 y no era la
época para correr más aventuras, ya lo era llegar vivo al día siguiente.
Sacrificio estaba situado cerca de un desierto pedregoso. Se accedía
al valle donde estaba situado el pueblo a través de un desfiladero llamado "El
Mordisco de la Víbora". Era profundo y solitario, lleno de zonas
estrechas donde corrías graves peligros de emboscadas.
Un día de calor insoportable, apareció saliendo del
desfiladero un jinete montando un caballo gris. Bueno, el caballo era
gris pero no se adivinaba su color porque el polvo lo cubría
totalmente como a Logan, su dueño.
Era alto, muy delgado, rubio, de rostro imperturbable. Una corta barba
le cubría la cara. Sus pelos eran tan duros que parecían
las púas de los Cactus que veía en el desierto, él se
afeitaba con un cuchillo de monte. De su cintura colgaba un revolver
que llevaba seis marcas, una por cada uno de los hombres que se
atrevieron a retarle.
Había estado cabalgando por montes, praderas, desiertos. Durmiendo en
compañía de escorpiones y serpientes. Había visto a los buitres
como lo seguían, para si había ocasión, darse un festín. Fue
atacado por indios y bandidos. Pero no sabían que Logan era el
hombre más duro que pasaba por aquellas tierras, no había nada ni
nadie que le apartara de su destino.
Había un brillo especial en sus ojos azules y claros, un brillo
que manifestaba que debajo de la piel había algo más. Un brillo
característico de la persona a la que todavía le queda una esperanza,
algo por lo que vivir.
Eran las 12 de la mañana, el sol en lo más alto, las calles de
Sacrificio estaban desiertas. Logan se acercó lentamente y no vio el
Arbol del Ahorcado, y no lo vio porque nunca se necesitó, se
utilizaba el más cercano a donde se capturaba al malhechor. Cuando
llegó al Saloon , desmontó, y se sacudió el polvo de dos meses de
cabalgar. Una espesa nube envolvió la acera de madera y un viejo que
estaba dormitando creyó al despertar que estaba en presencia del
Salvador.
Las puertas del Saloon se abrieron lentamente y la figura de Logan
apareció recortada a contraluz. Miró el interior, y vio a su
izquierda un largo mostrador con un hombre calvo y grueso que servía las
bebidas. Habían pocas mesas ocupadas, al fondo estaban dos chicas
dispuestas para "las urgencias" de algunos clientes de la
mañana. Otra chica estaba junto al mostrador, era Ann. Por último en
el extremo más próximo a la entrada, un hombre bebía solo y en
silencio.
Logan, lentamente como de costumbre, se acerco al mostrador mientras
todos lo seguían con la mirada. -Dame una botella de Whisky-dijo en
voz baja. Una vez servido, lleno su copa y la bebió de un solo trago.
Ann lo miraba y seguía sus movimientos. ¿Sería este hombre el que
estaba esperando?
Poco duró la tranquilidad, el hombre que bebía solo, dijo: -Aquí
todos olemos a vaca, pero tu hueles a cerdo, forastero.- Logan se
volvió separándose del mostrador. Lo miró fijamente a los ojos,
pero no había manera de centrarse, ya que el "metepatas"
padecía de estrabismo y un ojo miraba a las mesas y otro a las
botellas de la estantería. Logan decidió no mirar por primera vez
fijamente a los ojos.
En una fracción de segundo las mesas saltaron, los allí presentes se
escondieron, sonaron dos disparos y un cuerpo cayo al suelo para
siempre.
Logan sacó el cuchillo poniendo la marca número siete en la culata
de su revolver. Mientras, sin saber ni como había aparecido allí, el
enterrador estaba tomando las medidas para "el traje de
madera", con la alegría visible en su rostro.
Volvió a su botella, y de nuevo brillaron sus ojos en una mezcla de
alivio y satisfacción al haber sorteado un nuevo obstáculo para
alcanzar su meta.
Ann se decidió, había que intentar averiguar si ese era "su
hombre". Lo vio sereno, seguro de sí, atractivo, y pensó que
sería dulce en la intimidad. ¿Que más podía pedir?¿Sería él
quien la llevara fuera de Sacrificio? Su
corazón empezó a latir de una manera especial, como lo hacen las
personas que empiezan a enamorarse.
Se acercó, y le propuso subir a su habitación para asearse y tomar
una copa. El aceptó, y subieron la escalera hasta el primer piso. La
habitación daba a la calle principal, era luminosa. En la parte
izquierda tenía un armario con un espejo, frente a la
puerta una ventana, a la derecha una cama de matrimonio, y junto a la
pared una bañera.
Ann le ayudó a desnudarse. Su ropa interior parecía de metal por lo dura
que estaba de la mezcla de sudor y del polvo del camino. Logan se introdujo
en la bañera completamente, y al subir quedó sentado disfrutando del
placer del primer baño, desde que hace dos meses cruzó un afluente
del Río Colorado.
Ann lo observaba, cada vez le atraía más. ¿Como habría sido su
vida?¿Tendría familia?¿Estaría libre para ella? Muchas preguntas
venían a su mente, pero debía ir con tacto ya que estaba totalmente
agotado, sería mejor esperar. Tras el baño, le sentó en una
mecedora y le afeitó. Trabajo le costó, porque sus pelos eran como
puntas de dardos, pinchaban por su extrema dureza. Después Ann le dio
ropa limpia que tenía en el armario de un hombre que murió en una
"tiroteo", y Logan parecía otra persona.
Dos días estuvo descansando y cuidado con esmero por Ann. Ella
aunque no podía sacarle mucho, porque era hombre de pocas palabras,
fue comprendiendo que era un hombre que se había hecho solo, y que era
conocedor de la vida. Su atracción por él fue en aumento
y..............
En la tarde del tercer día, cuando el sol empezaba a declinar, se
encontraban en la habitación charlando y tomando una copa. Ella
no pudo esperar más y acercándose a él, depositó un suave beso en
sus labios. El le sonrió, detalle que ella interpretó como
asentimiento. Repitió el beso con más fuerza, mientras se soltaba la
primera atadura de su corpiño, que tenía muchas, por lo que debía
darse prisa.
En este momento, Logan le hizo un ademán cariñoso para que parara, le
acarició la cara y le dijo.-Ann, has sido muy buena conmigo, nadie
había hecho nada por mi, pero no quiero que sufras. La
razón de tanto tiempo cabalgando para llegar a Sacrificio, es que
vengo a reunirme con mi amor de hace años, hemos estado separados,
pero al fin viviremos juntos. Se llama Tespero Sentado, es un indio de la tribu de los
Semimondas.- La sangre de Ann subía y bajaba, estuvo a punto de desmayarse. ¡Por
fin! Nos hemos enterado de la razón del brillo de sus ojos.
A la mañana siguiente, después de una noche de insomnio y amargura
por las esperanzas rotas, Ann le preparó algo de ropa y comida para
el viaje. El con rostro triste, la abrazó suavemente, como se abraza
a un amigo que quizás ya no vuelvas a ver jamás. Después cogió su
ropa y salió de la habitación.
Ann estaba apoyada en la ventana, y lo vio montar en su caballo. Poco
a poco fue avanzando por la calle, y de repente volvió la cabeza
saludándola con el sombrero. Ann devolvió el saludo con la mano. Poco
después desapareció de su vista.
Quedó una rato con la cabeza apoyada en el marco de la ventana. Mientras pensó en
lo ilusionada que había estado, y lo vacía que se encontraba ahora.
Siempre se había encontrado en su corta vida con hombres que eran lo
que su imagen exterior mostraba. Hombres que eras sucios y se veían
así. Hombres despiadados y sus caras lo reflejaban. Era la primera
vez que le ocurría un caso así. Ann se dijo: -No volveré a fiarme
de las apariencias, no dejaré mis ilusiones volar.-¿Podría hacerlo
Ann? No se sabe si
lo consiguió, porque nuestros sueños son mas veloces que nuestras
realidades.