RMS Laconia.

Os relato los hechos acontecidos en el hundimiento del buque RMS Laconia. Donde podéis comprobar, que a veces, una orden dada por un superior, quizás poco meditada o ciñéndose estrictamente al reglamento, puede tener, no sólo unas consecuencias nefastas para los implicados, si no también, para las personas que en lo sucesivo se encuentren en situaciones similares.

Tanto en la guerra, como el caso que nos ocupa, como en la vida, tenemos que tener en cuenta que se está "jugando una partida de ajedrez" continuamente. Un movimiento de una parte, lleva como consecuencia una respuesta de la otra. Por lo tanto, hay que "mover ficha" con inteligencia y cautela, pensando de antemano, cual va a ser la reacción del adversario, de lo contrario, las consecuencias pueden ser muy negativas.

El Laconia, era un navío británico perteneciente a la compañía Cunard Line. Se dedicaba al transporte de viajeros y mercancías. Fue botado el 9-4-1921. Desplazaba 19.695 tm. Tenía 183 m. de eslora. Contaba con dos hélices y seis calderas de vapor. Su velocidad de servicio era de 16 nudos.

Por el estallido de la Segunda Guerra Mundial, el 5 de septiembre de 1939, fue requisado por la Real Marina Británica. Se transformo en un mercante armado, instalándose 14 piezas de artillería de 110 mm. Su nueva misión era el transporte de soldados y prisioneros.

En agosto de 1942, sale de Suez en Egipto, con destino a Liverpool en Gran Bretaña. Transportaba: 136 tripulantes, 80 pasajeros, 268 soldados británicos, 180 soldados polacos y unos 1.800 prisioneros italianos. Total 2.464 personas, que eran ignorantes  de la prueba, a la que iban a ser sometidos por el destino.

Su ruta prevista, era: Suez, la costa africana hacia el sur por el Océano Índico, Cabo de Buena Esperanza y costa occidental de África hacia el norte, hasta llegar a Liverpool.

Submarino U-156.

En Lorient-Francia, existía una base de submarinos alemanes, era considerada inexpugnable. En ella, estaban los submarinos que se tenían de reparar, suministrar, o en período de descanso de las tripulaciones. Entre ellos, se encontraba el U-156. El mando consideró, que se deberían enviar varias unidades, más submarinos italianos, a la Costa Atlántica de África, al sur del Ecuador.

En la tarde del 12 de septiembre de 1942, el destino hace que ambas unidades se encuentren. Hacía varias horas que los tripulantes del U-156 habían avistado humo en el horizonte. Era el Laconia, que navegaba solo y sin escolta.

Sobre las 21 horas, el U-156, se acercó a la presa con intención de atacarla. Aprovechando la oscuridad le dispararon dos torpedos desde los tubos de proa. Los torpedos hicieron blanco, provocando explosiones e incendios en la nave. El Laconia, envió un mensaje de socorro, pero no utilizó el tradicional S.O.S, si no, el S.S.S, que era para advertir que había submarinos enemigos en la zona.

El Laconia se fue escorando. Y la tripulación inició las operaciones de salvamento, preparando las embarcaciones y medios de que disponían. Mientras, desde el U-156, empezaron a divisar a los supervivientes luchando por salvar sus vidas. El capitán del submarino Werner Hartenstein, comprueba que hay mujeres y niños. Y como hombre de honor y ajustándose a las leyes del mar, ordena socorrer a los náufragos.

Mapa del Hundimiento.

Uno de los que suben al submarino, que habla alemán, informa que a bordo del Laconia se encontraban cerca de 1.800 prisioneros de guerra italianos. Que los soldados polacos que los custodiaban, no habían abierto los compartimientos después de las explosiones de los torpedos. Y que a los que habían conseguido escapar y alcanzar las embarcaciones de rescate, les habían disparado.

Se cuentan en el mar, 22 embarcaciones de salvamento, no pudiéndose calcular las personas que estaban en el agua pidiendo auxilio. La distancia a las costas africanas era de 660 millas. Y entre los náufragos, había civiles, mujeres y niños.

Capitán Werner Hartenstein.

El Capitán Werner Hartenstein, manda un mensaje al Mando Alemán, solicitando instrucciones, en el, hace referencia al hundimiento del Laconia, situación, y a los supervivientes, entre los que estaban 1.800 prisioneros italianos, de los que sólo habían recogido hasta el momento, a noventa.

Despertaron al Almirante Dönitz, comandante supremo de los submarinos en Francia. Conocedor del hecho, ordena a varios submarinos que estaban cerca del hundimiento, que se dirijan a la zona para ayudar al U-156 en las tareas de salvamento.

El U-156 navega con precaución entre los restos, mientras, su tripulación iza a cubierta cuantos pueden recoger. Toda la noche y el día siguiente, se sigue luchando por salvar vidas. Cuando han subido al submarino a 193 personas, ya no tienen más espacio en la cubierta, aunque hay más en el agua.

El  submarino U-156, con la cubierta repleta de náufragos del Laconia.

En el Cuartel General de los submarinos, están preocupados por reunir en aquella zona a varias de sus unidades de combate, con lo que se exponían a ser atacadas. Por lo que el Almirante Dönitz  transmite un mensaje, con la recomendación de que no se comprometa en ningún caso la seguridad de los buques. Que estén preparados para sumergirse en todo momento. Y que no deben embarcar más náufragos que puedan comprometer la capacidad de maniobra en inmersión.

Desde el día siguiente al hundimiento del Laconia, el Teniente de Navío  Werner Hartenstein, ha repetido un mensaje, en que advierte, que no atacará a ningún navío que venga en auxilio de los náufragos del buque, a condición de que no sea atacada su unidad, por buques o aviones.

Comunican la situación al Almirantazgo Francés, para que se envíen navíos desde Bigerville y Dakar, a fin de salvar a los que sea posible.  Los submarinos alemanes que habían llegado en ayuda del U-156, se encuentran como este, repletos de náufragos y remolcando a varias embarcaciones de salvamento. También se unieron a ellos, el submarino U-507 y el italiano Capelini.  Se dirigen, enarbolando la bandera de la Cruz Roja, al punto de encuentro con los barcos franceses.

Envían mensaje por radio, en el mismo sentido, a los ingleses de Sierra Leona (Protectorado Británico). Pero sus mandos en la capital Freetown, dudan sobre la veracidad de la ayuda solicitada. Y envían información a los americanos en la base de Isla Ascensión, para que busquen en la zona donde debía estar el Laconia.

El U-156, hace una prueba de inmersión, metiendo dentro a las personas de cubierta, y dejando a los botes que custodiaba.

Los americanos de la base de Isla Ascensión, envían para hacer inspección, a un cuatrimotor B-24 Liberator. Era el 16 de septiembre de 1942 a las 11,25, cuando el U-156 acababa de reunir a las cuatro embarcaciones de salvamento que había perdido durante la noche. De repente, apareció el B-24 Liberator, que al ver la bandera de la Cruz Roja se alejó. Luego realiza varias pasadas  a vuelo rasante sobre el submarino. El piloto comunica la situación a la base de Isla Ascensión. La respuesta es que hundan el submarino. Después de media hora, el avión regresa volando a una altitud de 800m. y deja caer sus bombas sin importarle las embarcaciones de salvamento. Una de ellas se hunde, llevándose al fondo a soldados británicos e italianos. Dos bombas con explosión retardada, explotan bajo el submarino, y su comandante monta en cólera, y ordena  el abandono de los náufragos. El U-156, recibe daños menores en el ataque.

Al día siguiente, otro submarino con náufragos de la zona, repite el incidente, a pesar de llevar la Cruz Roja. Esto será la causa, de la actitud de los submarinos alemanes, para abandonar los náufragos en futuros ataques. El 17 de septiembre de 1942, el Almirante Karl Dönitz transmite a los submarinos la orden de prohibir las operaciones de salvamento.

El submarino U-507 se lleva a unos supervivientes y el submarino Capelini a los italianos. El U-156, deja los botes salvavidas en ruta hacia la costa (unas 644 millas) y parte.

Los submarinos apenas sufrieron daños y escaparon, pero los supervivientes, pasaron varias semanas de pesadilla a la deriva, en la que muchos perecieron, el resto fueron rescatados por un barco francés. Quedó  solo un bote que llegaría a África. Llevaban treinta días en el mar, con los supervivientes al límite de sus fuerzas.

Las cifras que se conocieron respecto a los náufragos que perecieron, ascendieron a 11 hombres y unos 500 prisioneros italianos.

Los submarinos alemanes que participaron en las tareas de rescate, fueron destruidos en el siguiente crucero.

El U-156 acabó siendo hundido el 3 de Agosto de 1943 a las 13:15 por un PBY-5 Catalina, en las proximidades de Trinidad. Sólo hubo cinco supervivientes. Un triste e inmerecido final para una noble tripulación.

El  submarino U-156 alcanzado por las bombas.

 

Orden Laconia

En diciembre de 1942 Karl Dönitz, máximo responsable de la flota alemana, envió a todos los buques y submarinos, la que se llamó la Orden Laconia. Decía así:

1º. Todos los esfuerzos por salvar supervivientes de hundimientos, tales como rescatar hombres en el agua y ponerlos en botes salvavidas, enderezar botes volcados o suministrar agua o comida, deben parar.

El rescate contradice la más básica de las normas de la guerra: La de destrucción de barcos hostiles y sus tripulaciones.

2º. La orden también concierne y tiene efecto sobre patrones y jefes de máquinas.

3º. Solamente serán rescatados si su puesto es importante para la marcha de la nave.

4º. Manteneos firmes. Recordar que el enemigo tampoco se preocupa de nuestras mujeres y niños cuando bombardean Alemania.

Terminando la Segunda Guerra Mundial Karl Dönitz fue nombrado Presidente del Reich, cargo que ocupo durante veinte días. Intentó negociar un armisticio con los Aliados, pero no tuvo éxito. Los Aliados no aceptaron la propuesta de detener la lucha en el Oeste mientras las agotadas fuerzas alemanas trataban de repeler a los soviéticos.

El día 8 de mayo de 1945, anunció por radio la rendición incondicional de todas las fuerzas alemanas.  El 23 de mayo de 1945, una vez que los Aliados tuvieron el control de Alemania, detuvieron a Dönitz con su Estado Mayor.

Fue juzgado y condenado en Nüremberg por crímenes contra la paz al preparar la guerra de agresión y por crímenes de guerra por violación de los convenios de La Haya y Ginebra, pero no encontraron elementos acusatorios suficientes para condenarlo a muerte. Respecto al Caso Laconia, que también estaba incluido entre otras acusaciones, su abogado presentó pruebas, de que la Marina de Estados Unidos, en la campaña del Pacífico, también tenía órdenes similares, siendo desestimadas.  Purgó pena en cárcel en Spandau, de donde salió en 1956.

 

Nota: Existe una película alemana del año 2010, sobre los hechos que aquí se relatan, uno de los episodios más desconocidos de la Segunda Guerra Mundial. Se titula: Laconia - El Hundimiento.

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