Voy a contaros el final del Lusitania, espléndido buque de la naviera Cunard Line, que hacia el servicio de transporte de viajeros entre Estados Unidos y Europa. Muchos de los que leáis este relato, quizás ni os suene el nombre del barco.  Es consecuencia, quizás, de la mitificación de otros hundimientos, como el del Titanic. El mar está sembrado de navíos que bajaron al fondo en todas las épocas de la historia de la humanidad. Pero se ha dado tanta publicidad, se han hecho tantos reportajes, películas, tertulias de televisión, al Titanic, que cuando le preguntas a alguien por el nombre de un buque hundido, inexorablemente te dice: -El Titanic.

Aquí no voy a extenderme en demasiados detalles, ni voy a hacer un minucioso relato de los acontecimientos, ya que están en los libros de historia. Sólo voy a dar mi personal impresión de los hechos.

 

El Lusitania

 

El Lusitania era un bello navío de cuatro chimeneas que fue botado en 1906  en los astilleros de Glasgow. Era bastante grande, 32.550 Tm.  y tenía una eslora de 232 m. Podía transportar a 2.165 pasajeros  a una velocidad de 25 n.

En 1914, estalló la Primera Guerra Mundial. Los hombres como tantas veces, decidieron de nuevo matarse y destruir, y lo hicieron a conciencia, ya que millones de personas pasaron a la presencia del Creador, dejando ciudades y campos arrasados. Cuatro años duró esta carnicería. En 1918, terminó la guerra, cosa que ya no le importó al Lusitania ni a los 1.198 pasajeros que lo acompañaron al fondo.

Como el Almirantazgo Británico necesitaba disponer de todos los recursos  que podía obtener para ponerlos al servicio de las armas, requisó navíos entre los que estaba el Lusitania.

El 30-4-1915, se encontraba en el puerto de Nueva York. Subieron el pasaje y la carga. En secreto, y a pesar de llevar personal civil, debidamente camuflado, llevaban material de guerra, "cosa muy normal", y el pasaje "en la luna". Además, no se había dado mucha publicidad a un comunicado de la Embajada de Alemania, que advertía del peligro de viajar a zona de guerra. Podéis observar la similitud de comportamiento con algunos gobiernos actuales, mejor que el ciudadano no se entere, así no se "preocupa".  No hay nada inventado, nuestros antepasados eran de otra época, pero hacían cosas similares.

El 1-5-1915, el Lusitania zarpa de Nueva York  con 1.959 pasajeros a bordo. En la misma fecha, el submarino alemán U-20, sale de cacería en dirección a las aguas de Irlanda, donde solían esperar la llegada de barcos para darles la "bienvenida" con un hermoso torpedo de la época, que también hacían mucho daño. El submarino estuvo haciendo de las suyas y cuentan que sólo le quedaba un torpedo. La tripulación debería de estar cansada y con ganas de volver a casa. Pero la suerte intervino, y cuando la niebla del día 7-5-1915 se disipa a las dos de la tarde, se encuentran con la enorme mole del Lusitania  por el lado de estribor.

 

Submarino U-20

 

El pobre Lusitania no tenía quien lo escoltara, dado que el barco designado no estaba preparado para cazar submarinos, y no le dieron la orden oportuna. Se produjeron diversas comunicaciones telegráficas, advirtiendo de la existencia de sumergibles, y la cosa no estuvo nada clara, ya que hay sus dudas sobre las órdenes y las decisiones superiores. Lo de costumbre: "Entre todos lo mataron y el sólo se murió".

El U-20 se pone en posición y a 700m. le dispara el torpedo. Se producen explosiones, más propias de las armas que llevaba ocultas que del torpedo, ya que el buque con rapidez se escora y hunde la proa a 10 millas de la costa. Llega a escorarse a 25º, y el pánico se apodera de los viajeros. Muchos botes salvavidas quedan inutilizados, mientras revientan las calderas y vuela la tercera chimenea. Una nube de vapor se esparce, y el majestuoso Lusitania se va al fondo del mar. 1.198 pasajeros mueren, entre los que se encontraban 124 de Estados Unidos.

Como ocurre en cualquier catástrofe sea en tiempos de guerra o paz, sea en 1915 o en 2007, tras estos hechos, discusiones y comentarios de todos los tipos. Los de Estados Unidos, diciendo que los alemanes eran unos genocidas, pero callando que el buque transportaba material de guerra. Los alemanes, que era un barco enemigo y que sí llevaba material para los frentes y la industria de guerra. El Almirantazgo Británico machaca como responsable al capitán del barco, y luego la cosa se suaviza. Y la verdad, toda la verdad, como tantas y tantas veces, no la saben más que unos pocos, los demás hablan y hablan, escriben y escriben, y con el paso de los años, sólo se saben los hechos, que el barco está en el fondo y que 1.198 personas se fueron "al otro barrio", no creo que a ellos les importe mucho la verdad, ni que les lancen flores al mar, eso queda para los que están vivos.


Nota: Junto al título, figuran las banderas de la Marina Mercante Británica y la de la Marina de Alemania en la I Guerra Mundial.


Texto: Poncio Emiliano


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