El Placer de los Sentidos

 

Gracias a los sentidos, recibimos las impresiones del exterior. Podemos tener sensaciones agradables, o no, dependiendo de que estén de acuerdo con nuestros gustos personales.

Cuando nuestros cinco sentidos se complacen simultanea y gratamente, se escalan los peldaños del placer, hasta cotas difíciles de imaginar.

Fede, como le llaman los amigos a Federico, la tenía frente a sus ojos. Era rubia, no podía determinar el país de procedencia, ya que sus rasgos no tenían las características necesarias para saberlo. Era joven, su cuerpo duro y deseable. No podía apartar la mirada de ella, era atraído por una fuerza irresistible.

Cuando estuvo cerca, su olfato detectó un olor puro, sin ningún tipo de añadidos que desvirtuaran el placer del aroma que percibía.

Ya muy cerca. Fede empezó a oír un suave runruneo, presagio de sonidos más intensos y excitantes. -¡Va a ser la leche!- pensó fugazmente, para no perder un ápice de tan agradables sensaciones.

Sus manos avanzaron con los dedos entreabiertos, hasta abarcarla por completo. ¡Que figura! ¡Que suave tacto! El corazón le latía más rápido, no quería acelerar los acontecimientos, deseaba cierta lentitud, necesaria para captar todos los matices.

Su boca se abrió en un beso apasionado, llenando de sabores indescriptibles todo el paladar.

En este momento, Fede, había llegado al máximo del placer, al conseguir que todos sus sentidos estuvieran plenamente satisfechos.

Un........¡Ah!.......Escapó de su boca

Después se oyó un... ¡Ummm!

Se serenó viendo su copa vacía, y pensó  ya relajado: ¡Que placer tan intenso es tomar una cerveza bien fría cuando aprieta la sed!


Si algún lector, ha creído por un instante, que estaba comenzando un relato erótico, es señal de que está  fuertemente influenciado por la cultura disoluta que nos llega por revistas, cine, y televisión.  Y aunque soy consciente del placer sublime que provoca el "revolcón tradicional", hay otros muchos que no debemos desdeñar, como los obtenidos en cualquier momento o situación, por alguno de nuestros cinco sentidos.


Texto: Poncio Emiliano


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