El poder, la riqueza y el sexo, han estado presente en la humanidad desde la aparición del hombre sobre la Tierra. Voy a relatar, de forma resumida, la evolución de las costumbres sexuales a lo largo de la historia, con preferencia a las de los tiempos actuales, a Europa y España.

  

El comienzo.

Nos cuentan, que todo comenzó cuando fue creado Adán. Estaba en el Paraíso rodeado de animales y tan a gusto, pero bastante aburrido. Deambulaba de aquí para allá, pero no sabía que hacer. Por ello, para que tuviera algo que le diera "salsa" a su vida, fue creada la mujer. Eva se presentó ante él, y quedó satisfecho por tenerla de compañera.

Los dos estaban desnudos, pero no sentían nada especial ya que sus almas eran puras.

Apareció la tentación demoníaca en forma de serpiente, y le propuso a Eva, que comiera  del fruto de un árbol que les habían prohibido, prometiéndole que les ocurrirían cosas maravillosas. Puede que esto fuera el inicio de la "publicidad".

Eva comió, y claro, Adán también. Cuando se vieron, se avergonzaron de su desnudez y procedieron a taparse, no sé, si con hojas de Parra o con lo que tuvieran a mano, señal de que habían perdido la inocencia.

Las consecuencias fueron muy duras, ya que podían vivir como quisieran, pero se les condenaba a ellos y sus descendientes a trabajar, sufrir, enfermar y a "estirar la pata". Total, nos hicieron la puñeta a todos los descendientes. Y nos enseñaron a llevar cuidado con las "ofertas".

Mesopotamia y Babilonia.

Las civilizaciones de Mesopotamia, tenían por costumbre practicar el sexo en sus templos, donde las sacerdotisas, como acto de adoración  a los dioses, hacían "ñaka ñaka" con los fieles. Forma algo extraña para nuestra cultura, pero muy placentero y espiritual para los mesopotámicos.

Leí en un antiguo libro de historia, sobre las costumbres de los babilonios.  Sí, aquellos que eran nombrados en la zarzuela "La Corte del Faraón". Cuando se cantaba lo del "babilonio que mareo" y que en su época de estreno, turbó a las señoras por su "procacidad y desenfreno".

Decía el libro, con referencia a casar a las doncellas: Que cuando un padre quería casar a sus hijas las llevaba al mercado y las ofrecía a los hombres. Si las hijas eran bellas, pedían dotes. - Si te quieres casar con la bella Azarea, tienes que darle a su padre dos camellos y veinte cabras -. Y si no lo eran, los padres ponían dote para que se las llevaran. - Si te lleves a la poco atractiva, Romi,  además, recibes veinte cabras, cinco mantas y cuarenta cántaros de vino. Es curioso el sistema. Lo último sería para dar valor al novio, y que el vino hiciera ver de otra forma a su futura esposa. No quiero pensar, el que tuviera una hija poco agraciada físicamente, que además, fuera conocida por su mal carácter. Podría suponer la ruina más absoluta para el padre, para que alguien decidiera aceptarla por esposa.

  

Egipto. 

Los egipcios  eran otra cosa, no se preocupaban de la desnudez, el sexo se veía con naturalidad. Pero se esmeraban en cuidar su "look". Usaban pelucas, pinturas, esencias, y les encantaba echarse toda clase de potingues para estar guapos en los momentos del acercamiento sexual.

Es interesante el comentar, la utilización de preservativos por esta cultura tan avanzada, por supuesto "Made in Egipto" que eran los mejores. Estaban hechos con tejidos o de material animal, eso sí, perfumados, eran muy delicados y limpios.

 

Los Judíos. 

Los judíos lo tenían claro, y aunque había "puterío", como ha existido siempre desde el comienzo de la humanidad, su Ley era muy seria y no se podían descuidar. En sus Mandamientos, se dice: "no fornicarás" y "no desearás la mujer de tu prójimo". La cosa estaba clara, si querías sexo, te casas. Y si no te casas, ni se te ocurra tener sexo o mirar con ojos de deseo a la mujer de otro, que aparte de pecar, la podías pasar muy "canutas".

La historia del pueblo judío, está llena de ejemplos sobre los "problemas" que te pueden causar el quedar prendado por la belleza. Unos ejemplos de como se las gastaban en aquella época, aunque estos hechos y otros muchos, se han repetido intensamente a lo largo de la historia en todos los pueblos y culturas:

Es interesante lo que le pasó a Holofernes, general asirio que tenía a los judíos cercados. Por muy buen estratega que fuera, no había previsto verse con Judit.

Judit había quedado viuda hacía más de tres años. Era muy bella, y encima, rica por herencia de su esposo. Judit se presentó ante Holofernes, el paso entre las tropas causó expectación, sería igual que cuando en la actualidad pasa una señora estupenda junto a una obra y causa un paro instantáneo de los albañiles. Muy arreglada, estuvo en un banquete con el general Holofernes. Encima, tenía "un pico de oro", esa manera de hablar que desarma a cualquier hombre, aunque realmente se esté cavando su tumba.

Cuando quedó sola con él en la tienda, ya que como los demás esperaban que el general tuviera un desahogo, salieron prudentemente para no estorbar, Judit vio a Holofernes de vino hasta las cejas y en el lecho. Y aprovechando el momento, le agarró por los cabellos, no para acariciarlo, si no, para tener mejor sujeta la cabeza para rebanársela con un alfanje. Moraleja: ¡Qué peligroso es bajar la guardia ante la belleza! Puedes acabar sin cabeza.

Un caso de adulterio, que haría las delicias de los "programas de cotilleo" actuales, fue el del Rey David, que nunca había escaseado de mujeres, pero por lo visto, debía ser "caprichoso".

Una tarde, se levantó de su siesta. Estaba algo aburrido y se dedicó a pasear por la terraza. Se puso en "alerta" al contemplar a una auténtica belleza bañándose. La mujer era Betsabé, esposa de Urías oficial de su ejercito. Ordenó que se la trajeran, cumplieron su deseo, y acabó en la cama con Betsabé.

Quedó embarazada, y claro, no era la época de: "Se ha ido el amor que le tenía a mi marido", me "he enamorado de otro", llamo a mi abogado, y me separo. Las cosas no funcionaban así.

David mandó al Urías a la primera línea de combate, donde murió. Como era viuda, era libre, y la tomó por esposa.

El profeta Natán fue su castigo, la cosa no iba a quedar así, que no era el siglo XXI. Tenías que pagar lo que habías hecho. Natán con gran sutileza, ya que era el Rey y se podría cabrear, le advirtió que había cometido un gran pecado, eso, para que se enterara.

Moraleja: Si tienes mujer bella, guárdala del poderoso, o te quedas sin ella.

  

Grecia. 

En Grecia había bastante organización, una cosa era la esposa, que era la que iba a ser madre, y otra el "gustirrinin" extra marital o de solteros. Para lo segundo existían abundantes burdeles. También les gustaba clasificar: estaba las prostitutas corrientes y las heteras o hetairas, que venían a ser de más categoría y refinadas, al nivel de cortesanas o de "señoritas de compañía". No sabía yo, que los griegos eran tan avanzados, que ya habían inventado a las señoritas de compañía.

Además, el gobierno de Atenas, por ejemplo, se preocupaba de que hubiese número suficiente de esclavas jóvenes con el fin de que los "hambrientos de sexo", se fijaran en ellas, y así, que las mujeres libres pudieran seguir siendo castas.

Roma. 

En Roma, el tema es algo más crudo. Una matrona romana era algo intocable, podías intentarlo, pero no te iban a mandar un abogado, te podían simplemente "cortar el pescuezo" o hacerte cosas peores. 

Aparte de la protección a la esposa, también se corrían juergas o bacanales por todo lo alto, donde participaban las prostitutas romanas.

¡Qué institución más fuerte era la de aquellas prostitutas! Leí en una ocasión, que las "jefas" eran muy respetadas. Y que también estaban perfectamente organizados los burdeles. Por ejemplo:  Llegaba a puerto una nave, cuyos marineros, después de jugarse la vida en el mar, mal comidos, sufrimientos de todas clases, llegaban "hambrientos de sexo", bajaban a tierra, y no necesitaban ir a la "Oficina de información de puterío". Ni preguntar a nadie donde había un prostíbulo. Empezaban a andar y encontraban donde ahora están los nombres de las calles, unos indicadores como los actuales de tráfico, es decir, habían esculpidos en piedra y en las esquinas, "penes" que te indicaba con exactitud donde tenías que ir. Lo que también leí, es que los lechos eran de piedra. Supongo que pondrían cojines para estar más cómodos, aunque los pagaran aparte.

En los últimos tiempos del Imperio Romano empezaron las cosas a complicarse con el cristianismo, que consideraba el tema del sexo como un manantial de pecados.

Y el Imperio cayó y llegaron los bárbaros, que eran muy brutos, pero que se acostumbraron pronto a los placeres de la civilización. 

Moros y Cristianos, época Medieval. 

El los reinos cristianos estaba la cosa "muy negra", quedaba el consuelo de los baños públicos, que eran algo parecidos a los locales de masajes actuales, donde se masajea poco y se... mucho. El resto, cerrazón y mucho taparse. Sólo quedaba el placer se perseguir a caballo a alguna pastorcilla o campesina. 

También hay que hacer mención, a como se guardaba a las damas de sus debilidades, mediante la utilización de un "invento de diseño". El ¡Cinturón de Castidad! Incómodo para las portadoras, pero tranquilizante para los esposos, que podían guerrear, sin estar preocupados. Pero en ocasiones, una copia de las llaves hacían inútiles las medidas de los esposos para no ser "coronados" con unas hermosas astas de toro.

Los musulmanes eran otra cosa. Tenían siempre presente, que a la hora de morir al luchar con el infiel, estarían en el paraíso, siendo bien atendidos por lindas huríes toda la eternidad. Con razón se unieron las tribus y llegaron hasta la actual Francia.

También tenían, sobre todo los poderosos, como siempre, harenes donde esposas y concubinas, estaban debidamente "escoltadas", para que nadie osara, poner los ojos, ni algo más sobre ellas. El esposo, era el único con derecho a "darles alegría".

  El Descubrimiento de América.

1492 fue el año del Nuevo Mundo. Cuando los barcos españoles llegaron a las costas de América, llevaban cultura, religión, ansias de riquezas y de satisfacer el cuerpo con algo de sexo, ya que las tripulaciones habían estado a "dos velas" durante la travesía, y estaban que "se subían a los mástiles" por la ansiedad que tenían.

Rodrigo de Triana gritó: -¡Tierra!- y todos se alegraron al pensar que estaban salvados, ya que las habían pasado "canutas". Pero por otro lado, escucharon dentro de si: -¡A por las indias!- Sin pizca de racismo o cualquier tipo de consideración, así eran de igualitarios los españoles, les daba igual, indias, mestizas, blancas, negras o lo que fueran, querían mujeres. Así se fundieron por lazos de sangre y parentesco, las nuevas gentes de América y España.

 

  

Protestantes y Católicos.

Muchos hechos causaron problemas al sexo. Protestantes y católicos, hacían Reformas y Contra Reformas, y así nadie podía estar tranquilo.

No había que estar desnudos, era tomar números para el infierno. Nada de "retozar" desnudos, sólo procreación. Las "cosas" se hacían con poco contacto carnal, mejor estando vestidos, ya que si tenías placer o simplemente lo deseabas, estabas listo y acumulabas pecados.

En Inglaterra, el rey Enrique VIII tenía la manía de cambiar de esposa con frecuencia, ya que no le daban los resultados que quería. Él era un adelantado de su época, hoy hubiera sido feliz y sin problemas. Como quería quitarse de encima su primera esposa y el Papa no estaba de acuerdo, se peleó con él y se quitó de encima, un poco a lo bestia, a la Iglesia Católica. Para no tener "más historias", fundó la Iglesia Anglicana, y se puso al mando. A ver, quien del reino tenía narices a llevarle la contraria. La Torre de Londres, estaba deseando tener huéspedes con posibilidades de que les cortaran la cabeza. Así, él estuvo buscando el amor, esposa por esposa, y las que pillaría por medio sin casarse. Cuando alguna se ponía pesada, la enviaba a la Torre de Londres, para que en un acto igualitario con los hombres, le cortaran la cabeza. Eso sí, como "era un caballero" a Ana Bolena, le conmutó la pena de quemarla viva por cortarle la cabeza. Pero no quedó la así la cosa, si no, que en vez de "hacer el trabajo" el verdugo de costumbre con el hacha corriente, se trajo un "esgrimidor" francés, para que utilizando una espada especial de doble filo y la degollara con clase. Es de suponer que ella se "alegraría por el detalle...". 

 

 

Siglo XIX. 

¡Qué bello período! Romanticismo. Amores imposibles y Tuberculosis. Separación muy clara de lo que eran las señoras y las "chicas de vida alegre". Problemas graves para los "ponedores de cuernos", ya que tenían que ser diestros no sólo en el sexo, también lo deberían ser, en el uso de la espada y la pistola. Cuando se enteraban los maridos o enamorados, de que un "moscón" estaba cerca de su mujer o amada, podía mandarle unos padrinos  para concertar un duelo. Buen sistema este, ya que evitaba los divorcios actuales. Si el marido dejaba "frito" al amante o pretendiente, se había terminado el problema, ya que se perdonaba el devaneo de la señora y como su "amor" estaba debajo de una lápida, no había problemas de que volviera. Así la familia seguía unida. Por el contrario, si el amante mataba al marido, ella quedaba viuda, no tenía un "ex", que volviera a molestar. Terminado el período de duelo, que podía durar bastante tiempo, ella podría casarse con su amor, y no pecaba,  ya que era señora casada. Era todo más simple y práctico. 

Si nos vamos a USA en la expansión hacia el Oeste, al principio, iban hombres solos, como buscadores de oro, aventureros, vaqueros, etc. Con posterioridad, iban caravanas en busca de nuevas tierras y oportunidades. 

En cuanto se formaba un asentamiento o poblado, aparecía una serie de servicios para la nueva comunidad. Uno de los más importantes, era el de las prostitutas. Que tenían la misión de "ganarse la vida" alegrando la existencia a los hombres, antes que la cirrosis por tanto beber o un tiro los mandara al "más allá". 

En Europa, la reina era París. ¡Qué ciudad! Aparte de ser "luz del mundo", estaba llena de "mujeres complacientes". Era un sueño para los hombres, un sitio,  donde se debería peregrinar alguna vez en la vida.

Tiempos Difíciles. 

Llegado el Siglo XX. La situación en el Mundo Occidental respecto al sexo, era bien sencilla. Institución familiar fuerte. Puesta de "cuernos" como de costumbre, y el que podía. Mujeres en casa. Hombres que distinguían bien entre sus virtuosas esposas  y las prostitutas de siempre,  que se ganaban la vida dándoles a los hombres "cosas" que por lo general una esposa no podía dar, más solteros y "salidos" en general, que seguían el camino más fácil de conseguir sexo. 

No he hablado con anterioridad de las Enfermedades Venéreas. Había de todas clases. Como en muchos años de la historia anterior. Infecciones de todo tipo, más Gonorrea  y sobre todo la Sífilis, responsable no sólo de una enorme cantidad de difuntos, si no, que además, dejaba secuelas en la descendencia. Con frecuencia, una esposa virtuosa era contagiada y moría, porque su esposo, aparte de estar de "puterío", quería sexo con su esposa. Todo bastante sórdido y cochino. 

Llegó la I Guerra Mundial, que metió bajo tierra a millones de europeos, más los de otros Continentes, donde se propagó debido a las colonias y la participación de Estados Unidos. Miles de soldados, buscaron en la prostitución un desahogo a su incierto destino, ya que en los frentes la muerte era la cotidiana compañera. También hay que comentar, que las enfermedades venéreas, causaron multitud de bajas. La Sífilis era muy difícil de curar en aquella época ya que no existían fármacos eficaces para defenderse de ella.

Terminada la guerra, llegaron los llamados: "Felices 20". Años de cambio. La mujer que tanto había ayudado a ganar la guerra desde las fábricas y distintos servicios, adquiere más protagonismo. Después de una guerra tan horrorosa, la gente tienes unas "ganas locas de vivir y disfrutar". Parece que ya se intuía la cercanía de algo malo. Entonces se vive como se dice ahora al "día y a tope". Las intuiciones eran acertadas, unos años después, estalló la II Guerra Mundial. Mucho más extensa y sangrienta que la anterior. Afectando no sólo a combatientes, si no a la población civil. Se estima que esta guerra mató a cincuenta millones de personas. 

Como de costumbre, la válvula de escape de la tropa era el sexo. Bien porque encontraban a quien querer en tan críticas circunstancias, o porque buscaban chicas que le dieran "alegría a sus cuerpos", ya que en horas o días podían estar muertos. 

Se produjeron muchos matrimonios entre tropas combatientes y civiles de las ciudades por donde pasaban. Algo bueno tenía que ocurrir entre tanta calamidad, si encontraron el amor, pues a disfrutarlo.

Años 50. 

En los cincuenta, habían grandes diferencias en lo que respecta al sexo entre los ciudadanos del Norte de Europa y los del Sur.

En España, muy católica, sin divorcio, sin prostitución (teoría pura, ya que estaba encubierta porque oficialmente no existía).

Las relaciones hombre y mujer, estaban como muchos años antes, salvo el período de la República. Matrimonio católico. La mujer llegaba virgen al matrimonio, ya que en caso contrario, sería muy difícil que se casara. Se consideraba en la época: "Mujer ligera de cascos". Por lo tanto, poco fiable a la hora de casarse. Estaban las prostitutas, a las cuales se accedía por hombres casados con cuidado, ya que se les podía "manchar el buen nombre". Existía además una figura que era algo especial, una verdadera institución, la "querida". Era la amante de un señor, sin que pudiera ser jamás su esposa, ya que no existía el divorcio. En muchos casos, era admitida como algo paralelo al señor que se acostaba con ella y que solía ser su protector. Mucha gente las conocía, incluso a veces las esposas, que no perderían ni peligrarían su condición de esposas por la existencia de la "querida". La amante era: la otra. Cuando el caballero era de dinero, solía ponerle vivienda, negocio, o darle la ayuda que pudiera,  que era quien le daba lo que le faltaba en casa, fuera en sexo, amor, o las dos cosas. 

Los 60. 

Las costumbres de la Europa del Norte empezaron a llegar a España. Las enfermedades venéreas eran más fáciles de curar, gracias a las penicilinas. Todavía no se vendían los preservativos "con descaro". Lo daban algunas farmacias, bajo mano, porque otras como eran muy católicas, te la podían montar tibia, por ser tan "depravado y güarrino". Luego, estaban determinados comercios cercanos a los barrios donde se concentraban los "servicios de la carne". Que también los vendían, incluso a casados que no querían ir de prostitutas, pero que no querían tener más hijos. (Esto está ampliado en el Art. El Preservativo, que está en la misma sección que este texto).

El feminismo se había extendido por el mundo, y la mujer occidental alcanzabas mayores grados de libertad, y adquiría más iniciativa en las relaciones sexuales. 

En España, la llegada del turismo masivo, trajo a "las suecas", que habían estado liberadas desde hace muchos años, y veían natural, lo que aquí no había manera de conseguir, o se conseguía con muchos esfuerzos. Eran una bocanada de aíre fresco y un sueño para los españoles. Las mujeres fueron cambiando sus bañadores por el bikini. Y los españoles se fueron fijando menos en "las suecas", ya que en poco tiempo las españolas las habían superado en destreza y conocimientos, a pesar de llevarles las nórdicas tantos años de libertades sexuales.  

Ahora. 

Pasaron los años, y el cambio iniciado en los sesenta, había roto todas las barreras. Y de estar "bajos en libertad sexual", se pasó a la cabeza. Llegó el destape, el amor libre, el divorcio, aparecían locales de "despelote", porno, venta de toda clase de objetos sexuales. Las prostitutas, que estaban en barrios determinados de las ciudades, según su nivel económico, pasaron a chalets, pisos, clubs, a las calles y a las carreteras. Además llegaron las extranjeras, que lo invadieron todo e hicieron caer los precios, ya se sabe lo que es la oferta y la demanda. 

La homosexualidad, existente también desde el principio de los tiempo,  ha pasado etapas de todas clases en la historia, dependiendo de culturas, religiones y regímenes políticos que la perseguían o no. Van saliendo del ocultismo, consiguiendo derechos sociales, y animando a los que tienen esa tendencia, pero que por razones personales la ocultan, a "salir del armario". Se legaliza en España, la existencia de matrimonios entre personas del mismo sexo, y se establecen la igualdad de derechos con respecto a los matrimonios civiles.  

El sexo lo ha impregnado todo. El cine, la televisión, los móviles, la publicidad, hasta se ve sexo en mercados, súper, y los anuncios de cosas que no tiene nada que ver con el tema de la atracción y el fornicio. Te ponen un anuncio, por ejemplo de unas natillas, y la señorita la come con un gusto, que parece que está a punto del orgasmo.  

A nivel mundial apareció el Sida. Enfermedad que se ha extendido  y que es de consecuencias desastrosas. Se van consiguiendo fármacos contra ella. Cada vez se avanza más en mejorar los resultados, controlándola lo mejor que se puede. 

El sexo, ya no se oculta como en tiempos de la censura, si no, que se proclama por todos los medios, como una conquista social. Se explica detalladamente en programas de televisión y se han roto los "diques de contención". Los últimos adelantos tecnológicos en imagen y sonido, Internet, comunicaciones, han hecho, que no exista sólo el sexo real, si no, el virtual. El negocio del sexo a través de los medios técnicos actuales, aparte del sexo real, mueve cifras enormes de euros y dólares. 

Aparecen nuevas costumbres como el "turismo sexual", donde no se visitan monumentos, ni bellos paisajes, si no que se busca la satisfacción  de las fantasías de los interesados, llevando  a la explotación de seres humanos de países que viven en la miseria.

 

El Futuro. 

No tengo una "bola de cristal" para predecir el futuro. Pero tal y como está el avance en tecnología y comunicaciones. La dificultad de encontrar pareja aceptable y duradera en la sociedad actual. El miedo al compromiso. La cantidad de matrimonios y parejas rotas. La sistemática manía, tanto en películas, revistas, como en programas de radio y televisión, de estar animando a la "guerra de sexos", en lugar de lo contrario. El querer relaciones nuevas y  experiencias variadas. No perder la libertad individual. El egoísmo más asentado en las personas, que no están dispuestas que nada ni nadie estorbe sus vidas. Apunta a un futuro de personas que vivan solas. Que se satisfagan puntualmente sin ningún tipo de compromiso. Se utilicen toda clase de artilugios para la autosatisfacción. Y el sexo virtual esté a la orden del día. 

Hace poco, vi un excelente reportaje referente al sexo en la sociedad japonesa. Creo que en el, se ponía de manifiesto lo que he dicho en el párrafo anterior. Cada vez la gente más sola. Más tecnología en casa. Carencia de afectividad, que se da a gatos y perros principalmente. Disminución de la comunicación real entre hombre y mujer. Disminución drástica de la natalidad, que va a reducir la población a límites preocupantes. Aumento de los suicidios. Rechazo de gran parte de la población a tener relaciones sexuales, ya que complican la vida, y no están dispuestos a perder tiempo con ello, incluido dentro de los matrimonios. El reportaje termina preguntándose: ¿Todo lo que se ha visto aquí, es algo propio de la sociedad japonesa, o es un aviso de lo que viene al resto de los países más avanzados? 

Hay una frase que veo con frecuencia escrita por Internet y pronunciada en la calle. Creo que describe claramente el camino que está empezando a llevar la sociedad actual, y que está en consonancia con lo que vi en el vídeo sobre el sexo en Japón. "Hay que quererse a uno mismo" ó "como yo me quiero, no me va a querer nadie". 

Creo que esto, nos da unas pistas claras de por donde puede ir el tema que nos ocupa. Claro, que puede que ocurra algo que no tenemos previsto, que haga que esta sociedad de un cambio de acuerdo con las circunstancias de ese momento, pero no sabemos, ni cuando, ni hacia donde.


Comentario: Poncio Emiliano.


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