Que sensación de bienestar produce el ver los anuncios de automóviles de lujo. Como te enseñan cual es el camino para alcanzar la felicidad, dentro de una maravilla de la tecnología moderna que te transporta a lugares donde la sensación de libertad, la paz, o la diversión, te esperan.

Los hay de tipo familiar, donde un coche de fábula, circula raudo llevando en su interior a un precioso niño sacado de un castig, de quien sabe, cuantos participantes. Que vestido con ropita de marca y mirando tiernamente a su madre, descansa bajo la protección de tan confortable vehículo. Por otro lado, la madre mira satisfecha a su niño tan feliz al salir de excursión. Ella, vestida elegantemente, observa a su vez al marido que conduce seguro de si mismo, llevando a su familia sobre asientos de piel, ambiente climatizado, y toda clase de comodidades, mientras suena una música envolvente de un súper reproductor de última generación. ¡Que maravilla llevar la familia así!

Los hay también de parejas, que se desplazan velozmente en habitáculos con ruedas, donde el lujo es lo normal. Él, vestido de puro diseño, con rostro duro, pero tierno a la vez, lleva el volante como si fuera en las carreras de los Fórmula l, dando cambios de marcha con su potente brazo. Por si quien está viendo el anuncio no se entera, la chica, guapísima, mira como "mete las marchas", y a su vez, restriega con suavidad las rodillas que emergen de su corta falda.  Lógicamente, ¿a que mortal no le gustaría ser protagonista de la escena?

No veo, quizás los haya, anuncios de sexagenarios en estos coches. Quizás porque no se sacaron un Plan de Pensiones a tiempo, y tengan así su castigo, ya que estos planes "suelen quitar años". ¿No habéis visto los anuncios de las Entidades Financieras, donde "gente joven de 75 años" corretean por las playas del Caribe como de adolescentes se tratase, y que además, el único signo de la edad es el pelo blanco, ya que las arrugas son  prácticamente  inexistentes? O puede ser por otra razón. ¿Para que quieren circular en estos vehículos? Para eso están los viajes del INSERSO. ¿No?

Pero lo que más me sorprende, lo que más me ilusiona, es por donde circulan estos estupendos coches. Las carreteras están vacías, magistralmente asfaltadas, la seguridad en las curvas es total, dentro del coche te ves mecido como si fueses entre plumas. ¿Por qué circunvalación o enlace hay que salir para llegar a "una autovía personal"? 

Comprendo que se ensalcen las características técnicas y el confort,  de tan perfectos productos creados por el hombre para desplazarse, y que no sería lo mismo ver salir de la ciudad a un hombre corriente, con esposa, niño y abuela, vestidos con ropa deportiva, con la única intención de llegar a la casa de la Sierra, ya que están fundidos por la semana de trabajo para pagar las letras del  piso, coche, y demás. Encontrándose con miles de ciudadanos, que están en la misma situación y en una cola de 20 Km. Donde el niño no para de dar la lata, la abuela quiere hacer pipí, la madre está hasta las narices, y el padre se pregunta.-¿Por qué tenemos que ir a jodida casa de la Sierra? ¡Que feliz sería si estuviera en un bar de mi barrio, tomando unas cervezas con unos ricos Calamares a la Romana!- Mañana sábado tendrá que pintar la puerta del patio y arreglar el jardín, su mujer a limpiar, que dice que entra mucho polvo durante la semana, el niño a revolcarse por la tierra,, y la abuela a contar cuando ella tenía veinte años y la pretendía un cabo de artillería. El domingo, a la ciudad, a la cola de coches, que hay que trabajar para ir el fin de semana que viene a la Sierra para estar en contacto con la naturaleza. 

¡No quiero ser realista! ¡Quiero creer! Por ello, seguiré buscado en los Mapas de Carreteras, donde están esas autovías sin coches. Ya que las únicas que piso con poca circulación, están en zonas rurales y apartadas, con piedrecillas, agujeros, y demás lindezas. Pero esas autopistas bien cuidadas, por donde llevar a la familia o a chica, aunque no sean de diseño, ni con vehículo lujoso, solos, tranquilos, y en paz, es que no las encuentro. No pierdo la esperanza, el día que descubra una, os lo diré. 

Texto: Poncio Emiliano.  


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