Si leemos algún libro sobre fotografía, seguro que encontremos algún apartado que trate el tema de la nieve. De los problemas que nos podemos encontrar al practicar nuestra afición con nevadas o después de ellas.

Uno de los puntos en que se hace hincapié, es el engaño que puede sufrir nuestro exposímetro al hacer tomas con sol brillante sobre una superficie reflectante como es la de la nieve. Si disponemos de cámara que permita su control, deberíamos compensar +1 o +2 la exposición.

No obstante, pienso que antes de hacer caso a estas recomendaciones, debemos saber como se comporta nuestra cámara, ya que varía mucho la forma de medir la luz de unas a otras, y aún,  de  los distintos modelos de la misma marca. Por ello, una vez sometida a estas pruebas, podemos saber a que atenernos.

Si utilizamos cámaras de película, concretamente diapositivas, tendremos que ser más rigurosos. Si usamos cámara digital, todo es cuestión de ver el resultado y corregir sobre la marcha, o retocar a posterioridad hasta que  quede a nuestro gusto.

Sólo había visto la nieve en Sierra Nevada-Granada. Ya quedaba poca y a mucha altura, fue el momento de tocarla y pisarla.

Durante una semana estuvo nevando en la Sierra de María, Vélez Rubio, Vélez Blanco, y el pueblo de María, pertenecientes a la provincia de Almería. El sábado, el cielo quedó azul, y el sol brilló sobre la zona.  Fue la ocasión de hacer fotografías de paisajes nevados.

Para realizar las fotos que aquí muestro, utilicé una cámara Pentax  con objetivo  de 28-90 mm. Diapositivas de 100 ASA. Cámara que me respondía perfectamente al realizar contraluces, y cuyo fotómetro me funcionaba a la perfección.

 

La carretera estaba limpia de nieve, pero el paisaje que se divisaba en todos los sentidos estaba cubierto por ella.

 


 

Castillo de Vélez Blanco. En varias ocasiones lo había visitado, y me había gustado su porte y belleza. Aquí realicé la foto a semi-contraluz, recortándose su silueta y captando las sombras de árboles y nieve. Tuve la sensación de estar en el pasado, que pronto iban a aparecer unos caballeros cabalgando hacia el castillo.

 


 

Paramos en una curva, y vi a lo lejos la Sierra del Gigante desde Vélez Blanco, emergiendo sobre una ladera.

 


 

El pueblo de María estaba cubierto de nieve. Este pueblo es famoso por sus embutidos. Frente a mi, estaba  la  iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación.

 


 

Fue una experiencia el pasear por las calles del pueblo de María, ya que donde no había dado el sol, se habían formado capas de hielo resbaladizas que me hacía caminar de forma muy insegura. Vi a tres hombres en el centro de la calle formando una estupenda composición con la farola, las casas y las "aceras de nieve". Aquí está el resultado.

 


 

De vuelta a Vélez Blanco, quedé frente a este impresionante paisaje. Las montañas, las casas cubiertas de nieve, y emergiendo, la imagen del castillo.

 


 

Ya en Vélez Blanco, me asomé a una especie de mirador. Una bella vista propia de postal para Navidad estaba ante mis ojos. Al fondo, la sierra. Hice la foto mientras me mojaba los zapatos y me caían algunas gotas del deshielo de los tejados. No podía perder esta imagen.

 

Texto y fotografías: Poncio Emiliano.

 

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