Las Arañas Vírgenes

 


Cuando cae en mis manos un periódico, busco noticias o comentarios que se aparten de lo habitual: las guerras, los desastres, las previsiones catastróficas, o las peleas de gallinero de la clase política para asegurarse el futuro sillón, o no soltar el que se tiene. Necesito saber si pasa algo en el mundo y en nuestro país, que sea positivo, alegre la vida, o que haga nacer en mí una sonrisa para comenzar el nuevo día con ánimo renovado.

Ojeando la última página de un diario, vi que se ponía en conocimiento de los lectores las opiniones de un experto investigador, que hacían referencia a que las arañas machos prefieren a las hembras, gorditas, pequeñas, y vírgenes. Las razones que exponía, aludían a que eran mejores compañeras sexuales, y menos peligrosas porque había menor riesgo de que sean devorados cuando copulan.

Es lógico que el macho de la araña las prefiera pequeñas, ya que normalmente estas son de mayor tamaño. Y gorditas, ya que deben ser menos ágiles a la hora de querer darse el festín con el pretendiente, y además, puede que en el mundo de las arañas, sea lo gordito lo apetecible a la hora del apareamiento. Pero lo que me dejó "fuera de línea" fue lo de la virginidad.

Sé, porque las he observado, que son muy inteligentes, pero no me puedo imaginar cuales serán los "valores morales" de una araña, y la razón de preferir la virginidad, aunque si vamos por el mismo camino, quizás "piensen", que si tienen poca experiencia en el sexo, también la tendrán a la hora de intentar comérselos. ¿Y cómo detecta un macho de araña que es virgen la que está en la tela de enfrente? Lo ignoro. Puede que la hembra produzca algún "aroma arañil" que le diga al macho: "nene, soy virgen y sin mácula".

Por otro lado, tienen que ser curiosas las investigaciones realizadas. La cantidad de machos que habrán estado en estudio para llegar a esas conclusiones. Me imagino, por ejemplo, que habrán colocado a cada macho en el centro, y a dos hembras separadas. La virgen con actitud tímida, y miedosa ante la cara de deseo del que la observa. La otra, en una actitud incitante, notándose su "master" en sexo, con muchos machos zampados en su haber, que además de guiñarle sus ocho ojitos con picardía mientras mueve insinuantemente los pelitos de las patas, le dice: ¡Qué bueno que estás!¡Te voy a comer!  Según el numero de machos que vaya a una o a otra, se podrán calcular sus gustos sexuales.

Cuando me acosté por la noche, me dije:-Con razón decía mi abuela, que el saber no ocupa lugar. ¿Pero qué aplicación se le puede dar a este conocimiento? ¿Enseñará otros caminos de comportamiento para la nueva sociedad humana? Quien sabe...


Texto: Poncio Emiliano


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