Ir de vacaciones, era un privilegio de determinadas clases sociales a finales del Siglo XIX y principios del XX. 

Aquellos afortunados, cuando visitaban otros lugares, no eran turistas, eran viajeros. La diferencia estriba, es que los primeros ven limitado su tiempo o escasos recursos, mientras los segundos, se permitían el lujo de prescindir de limitaciones. 

Es interesante de ver la evolución del período vacacional y esos "puentes" y fines de semana desde la mitad del siglo XX.

En 1939, termina la Guerra Civil en España, donde los dos bandos de ideologías e intereses antagonistas, pillaron en medio a los que no tenían ganas de líos, y se hicieron "fosfatina" durante tres años. 

En 1945, termina la II Guerra Mundial. Muchos países decidieron machacarse, y tras enterrar a millones de ciudadanos y dejar gran parte de Europa y otras zonas del mundo destruidas, para que no "volviera a pasar", se puso las "guindas" de dos bombas atómicas, como punto final a aquel período.

Tras esos años dedicados a destruir la población de determinadas zonas del planeta, y dejar de miles de ciudades e infraestructuras hechas escombros, los supervivientes, a los que aún les temblaban las piernas, pero dando gracias a Dios por estar vivos, comenzaron la reconstrucción de todo, saliendo pasito a pasito de la destrucción, el terror y la miseria.

Con las necesidades primarias cubiertas y muchas ganas de vivir, les habían visto los ojos al demonio, comenzaron a pensar a dedicar parte de tiempo y dinero, a disfrutar, descansar, y a vivir lo mejor que pudieran.

A finales de los 50, empezaron a fijarse en los países cálidos, con playas casi vírgenes y ciudadanos, casi lo mismo. Por ello, los países del Sur de Europa, se vieron invadidos por los escandinavos, ingleses, alemanes, que tenían más dinero, nuevas ideas, y se "despelotaban". ¿Quien no recuerda a las  míticas suecas en España?

Los españoles, recuperaron el tiempo perdido a marchas forzadas, y al cabo de los años, las ideas liberales de los extranjeros, quedaron como si fueran de las "monjas carmelitas".

Pasado el tiempo, las vacaciones de sol y playa, ha tenido que compartir su interés, con los viajes turísticos. Se parten los permisos entre playa, montaña, viajes, o lo que de la mata. A la vuelta se enseñan las fotos, se les cuenta a los amigos y familiares, lo bien que lo han pasado, y a esperar a tener tiempo libre, para tener nuevas experiencias y conocer otros lugares.

Otro fenómeno a destacar, es la relación de las vacaciones y las separaciones matrimoniales. Según las estadísticas, las rupturas de pareja y matrimonios aumentan tras las vacaciones. Por lo visto, el tener que estar un tiempo  "más juntos", sin  las obligaciones diarias, con buenas perspectivas, que no se cumplen en ese período,  hacen que a la vuelta, se vea la cruda realidad, de que "han disfrutado" unos días, con alguien con quien no se comparten ilusiones o intereses. Con alguien a los que no les apetece tener a su lado. Las  vacaciones, también han sido un período de reflexión, para mandar su vida anterior a "hacer puñetas".

Otra modalidad para el disfrute del tiempo libre, es el denominado "Turismo Rural". Después de que generaciones abandonaran el campo, para ir a las "comodidades" de la ciudad. Las nuevas generaciones, hartas de prisas, aglomeraciones, estrés, buscan idílicos paisajes, casas antiguas, pero con todas las comodidades de hoy, donde oír los grillos, oler a cerdo, comer apartando moscas, y ver las hormigas como te "quieren", lo que hace, que sientan los placeres de la naturaleza y la "vida sana".

Una vez equipado con todo lo necesario en los grandes almacenes de la ciudad, se sale a andar, perdón que  a veces utilizo palabras anticuadas, he querido decir, hacer "trekking",  por los caminos rurales. Se hacen fotos a la familia junto a las cabras. Se bebe el agua de un manantial, que es "la leche de limpia" y se puede dormir a "pata suelta" en plena naturaleza. ¡Por fin, la vida sana deseada!

La evolución de costumbres sigue, agregándose más posibilidades para elegir. Nacen los "Deportes de Riesgo". ¡Basta de vida tranquila! Hay que correr riesgos, y "eres joven y tienes que vivir joven, y si te rompes la crisma joven, te evitas la dura vejez". Como hay gente para todo, no solo los practican los jóvenes, si no que hay mayores que "son la pera" y quieren disfrutar de esas nuevas emociones, aunque sean las últimas.

Estos "Deportes de Riesgo", pueden ser el único objetivo o formar parte de las actividades a realizar en el tiempo de descanso. ¿Por qué razón, no hacer subir la adrenalina y disfrutar a tope? Hay muchos, y no paran de inventar nuevos, hay que incitar al consumo. Aquí pongo algunos como ejemplo.

Adelante, a practicar el:

Puenting.- Te lanzas atado por un puente que esté bien alto, y ves acercarse el suelo a la velocidad de vértigo, sintiendo en todo tu ser, la sensación de que en breves instantes, se te van a salir los "huesos de tu sitio" y vas a quedar "hecho puré" en el cauce del río.

Rafting.- Dejarse llevar por las aguas bravas de un río. Ver pasar rocas de todos los tamaños. Saltando, girando, agarrándote como puedes, o sea, un "crucero de puta madre". Luego, llevas un bonito equipo de color con protectores para que te "sientas seguro". ¡Qué pasada! Cuando le enseñe las fotos a los amigos, van a alucinar. Esta tarde les mando unas, para que vean lo valiente que soy.

Parapente y Ala Delta.- Los dos de volar. Te dejas caer desde un risco, o desde una planicie. Y pasas de estar en el suelo, a estar suspendido a bastantes metros de el. Los "aparatos reproductores" se te ponen de corbata, y disfrutas al máximo del momento. Eres el rey, eres un águila, todo bajo tus pies. No va a pasar nada, estás en un "mundo moderno", donde todo está previsto para el disfrute. Si te caes, vas y "pides responsabilidades", ya sea con lo que quede o con tu espíritu.

Submarinismo.- Tomas unos cursos. Te zambulles en el mar. ¡Eres el "rey de las profundidades"! Como si fueras Custou. Con tu nueva cámara le haces una foto a un pulpo, que te mira, preguntándose: -¿Qué será este bicho, que me está dejando ciego con esa luz? ¡La madre que lo trajo! - Tampoco hay peligro.

Después de este grupo, está el que también tiene su "riesgo", pero es placentero.  El Turismo Sexual. Puedes ir a países exóticos. Ponerte ciego de droga, alcohol y sexo. Tiene dos vertientes, el que va donde sabe que puede encontrar, o el que lleva el programa preparado por "agencias especialistas en cochinadas".

Pero el ser humano no está dispuesto a repetir en su tiempo libre, por ello, siguen buscando nuevas formas de "ponerse a cien" y de romper límites para "saborear" el peligro a tope, para que uno se sienta, entre acojonado y borracho de "gustirrinín", para ello, se les organizan cositas como: Ver pasar cocodrilos de cuatro metros por las narices. Hacer submarinismo junto a una manada de tiburones, mientras los alimentan, pasándote las "criaturas", por todos sitios. Ir a Rusia, para que te den una vuelta en un reactor de combate, lanzado a toda velocidad, poniéndote la cabeza boca abajo, a punto de asomarte los higadillos por las orejas. Ir a África del Sur a ver de cerca la "carita" de un tiburón blanco, que te mira "tiernamente", mientras "posa" para que hagas una foto. etc. Todo sea inventar cosas, para sacar pasta,  y para que el número de recuerdos, sea muy superior a las neuronas que tenga cada uno en la cabeza.

He puesto algunos ejemplos, ya que la lista de actividades que se salen de lo normal debe ser muy extensa. Y por si no se le ha ocurrido a alguien, tiene que ser una maravilla el cruzar un río lleno de pirañas y en "pelotas". Meterse en la cama con tarántulas peludas. Tirar de los bigotes de un tigre. Y no digamos, acariciar a un cocodrilo australiano, si se sobrevive a la experiencia, tiene que ser "la leche" de placentera, aunque te cueste una buena cantidad de "pasta" y te quiten un trozo de tu cuerpo.

Por último, considerando que habrá infinitas propuestas para una "vacaciones únicas", llegamos a las simulaciones y cositas para masoquistas. Sí, eso de pagar para que te den unas vacaciones lo más asquerosas, duras y rastreras posibles.

Una empresa de USA, ofrece una simulación de secuestro. Por una buena cantidad de dólares, te meten en un zulo con vigilantes. Te maltratan, te tienen a pan y agua, y cuando te has "divertido" lo suficiente, te dan una grabación de tu experiencia para que tengas un buen recuerdo.

También leí, que una empresa de Letonia, tenía una verdadera cárcel del antiguo régimen comunista. Tienes que pagar la estancia y firmar una autorización para que te den una de "vida de perros" durante una semana, y así tener el "placer" de la experiencia de estar en una cárcel bolchevique cuando existía el Telón de Acero.

Algo similar tenía otra empresa europea. Era para fines de semana. Después de trabajar, estresarte y llenarte de ansiedad, te llevaban en un tren a una simulación de campo Nazi, donde te trataban como una basura, amenazaban, castigaban, etc. Con toda clase de detalles, vigilantes de "mala uva", perros salvajes, reflectores, y una comida de bazofia. Con este "trato", dicen que salían nuevos para ir a trabajar el lunes. Y todo bien pagado, esto no era para pobres. Vuelvo a decir lo de costumbre, "hay gustos para todo", y las cabezas no están muy buenas.

Pienso que pagar para estar a gusto, comer bien, que te cuiden con esmero, para serenarte, y que los sentidos obtengan una satisfacción de cosas bellas, es altamente gratificante. Pero pagar fuertes cantidades para que te maltraten y encima obtener con esto placer, es estar dentro de problemas de personalidad, hay que ser muy retorcido o masoquista para disfrutar con ello.

Aunque más vale que sigan distraídos con estos "juegos", y que dejen a los que no nos gustan nada, zampándonos un rico menú, acompañado de un buen vino y con la grata compañía de familiares y amigos.

 


Texto: Poncio Emiliano


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