La Soledad

 


Mucho se ha escrito y se habla de la soledad. Unos la aceptan con agrado e incluso la buscan, porque es para ellos un refugio. Otros la rechazan, porque es para ellos una cárcel.

Ciertamente, necesitamos momentos de soledad, para reflexionar, para hablar con nosotros mismos, e incluso recibimos la sabiduría que se nos regala, vega de donde venga.

Pero terminado ese tiempo, muchos necesitamos la presencia del amigo, el calor de una mirada, el roce de una mano. ¡Qué triste es carecer de ello! Y como estamos en el mundo de la informática, se de "buena tinta", que hay mucha gente que rara vez reciben un correo electrónico. ¿Hay una demostración más dura de estar solo?

Termino con una cita de la Madre Teresa. Una verdad como "un templo".

La soledad también es un tipo de hambre. Hambre de calor y afecto. Y esta hambre es mucho más difícil de saciar que el hambre de un pedazo de pan.


Texto: Poncio Emiliano


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