En abril de 1990, asistí en Murcia a una novillada picada, para recaudar fondos a beneficio de la Asociación de la lucha contra el Cáncer. Formaban el cartel,  Jesulín de Ubrique, Finito de Córdoba y Camacho Jr.

He escuchado innumerables veces en tertulias y medios de comunicación, la controversia que suscita la Fiesta Nacional.  Donde hay personas que quieren mantenerla, basándose en la tradición, el arte y el espectáculo que conlleva, y hay otras que las suprimirían,  ya que la consideran  poco apropiada para el siglo XXI, dado el daño que se infringe a los animales.

Tengo un dilema, no puedo estar en uno de los bandos. Ya que comparto las dos posturas simultáneamente. Esto ocurre en la vida, hay muchas formas de interpretar cada hecho, de acuerdo de donde nos situemos. Aquí es distinto, que seas torero, aficionado, amante de la historia de los toros, empresario taurino, criador de Reses Bravas, ecologista, persona sensible, o lo que sea.

No me gusta ver al toro sufrir; aunque comprendo que una Corrida de Toros tiene duende.

Al margen de las anteriores consideraciones, me limité ese día a la  fotografía de un tema que no había practicado hasta entonces. Me fui a la Plaza con una Canon Reflex y un objetivo zoom de 100x300 mm., varios carretes de diapositivas de 200 ISO, dado que la luz bajaría considerablemente durante la lidia. Eso sí, con objetivo potente, de lo contrario, estás fuera de la faena. Otra cosa a considerar, es que me pasé toda la tarde con un ojo en la cámara y  el otro en la plaza, ya que tenía que intuir los momentos culminantes, no llevaba motor en la cámara, y os aseguro, que aunque gusta, cansa.

Aquí os muestro unas fotos que obtuve y os invito a que las veáis detenidamente. Las figuras formadas por toros y toreros, además de adquirir mil y una variaciones, son de una belleza plástica indudable.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Fotos: Poncio Emiliano.

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