Mayores

 


Hay un antiguo proverbio sueco que dice: Los jóvenes van en grupos, los adultos por parejas y los viejos van solos.

Las causas de la soledad de los mayores son variadas y pueden manifestarse juntas.

Por tener edades avanzadas, tienen abundantes conocimientos sobre la vida. Puede que hayan enterrado a muchos familiares y amigos. Tienen las facultades más o menos  disminuidas. Puede que estén hartos de oír sandeces, que para los que las pronuncian, son verdades. Puede que estén físicamente solos, o que sean un mueble más de la casa.  Por desgracia, abundan los que se sienten como un cero a la izquierda al convivir con sus seres queridos, ya que no pueden hablar de su pasado por ser “batallitas del abuelo”, ni del presente, ya que puede que nadie te escuche porque “no estás al loro” y además, ¿Qué sabe de la vida moderna?

Por otro lado,  el mayor tiene miedo. Miedo a la imposibilidad, a no poder valerse  en la vida diaria, a que le depositen en una residencia, donde eres uno más del grupo. Miedo a aburrirte soberanamente, ya que no puedes hacer las cosas que siempre te han gustado. Miedo a ser manipulado porque tus facultades no te permiten decidir y hacer lo que quieres.

También, sentir que estorbas, ya que puedes fastidiar planes estupendos de la familia. Que piensan mucho en la cartilla de ahorros. Ahorros que has "sudado" a través de los años, y que, como ya eres tan mayor, dicen que, “ya no los necesitas”, hay que soltarlo como un “maná” sobre los que te rodean  para que vean lo bueno y generoso que eres.

Cuando aumentan los problemas de salud, son conscientes de las maniobras y del revoloteo de algunos "cuervos", que jamás vinieron a tu casa, y que ni siquiera te llamaron por Navidad, pero que en esos momentos, están muy apenados y te quieren mucho… ¡Qué cabritos!

Para mí, los mayores no son tercera edad, son personas que han cumplido los años, y han tenido la suerte de no morirse jóvenes. Nada más. Los adjetivos sobre ellos, que se los metan por donde los suelten. Por lo tanto, que no los manipulen, que no se aprovechen de ellos para meterles todos los nietos, mientras se van de juerga los padres, que no están para muchos trotes. Que los dejen vivir los últimos años de su vida en paz, sin darles la tabarra. Y que los escuchen por toda la experiencia acumulada. Que sepan los más jóvenes, que un abrir y cerrar de ojos, comenzarán a salirles granos, a no ver un rábano, a la caída del pelo, a los dolores en las rodillas, a ser sutilmente apartados de sitios donde no dan "buena imagen", etc. Entonces comprenderán, lo que es ser una persona mayor.

Las personas mayores se necesitan unas a otras, deberían tener conciencia de unión, ya que si cada "mochuelo" está en su rama, son débiles. Y cuando digo esto, no hablo del asilo, hablo de que si tienen tiempo y pueden, tengan centros desde donde se organicen para vivir los últimos años con dignidad y presentando batalla contra las injusticias que les afecten. Los políticos "temblarían" con un partido de mayores que tuviera varios millones de votos. Los mayores no tienen que tener miedo, ya que tampoco tienen nada que perder al final de sus vidas. Sólo tienen cosas que ganar e irse con el orgullo bien alto por el deber cumplido, en el momento de la despedida.


Comentario: Poncio Emiliano


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