Quizás por el título, parece que tenga un criadero de peces, o que sea aficionado a las peceras.  Pues no.  Esto es un breve recuerdo de los años en que mi buen padre me enseñó a pescar. Muy temprano nos levantábamos con ilusión para ir a la costa y tener una jornada de pesca. No pescábamos embarcados, ni éramos expertos, éramos pescadores de verano, puros aficionados.

Al amanecer, nos dábamos unos paseos deliciosos con una grata conversación entre padre e hijo, hasta llegar al puesto, donde hablábamos poco, ya que estábamos concentrados en las  "capturas". Y lo pongo entre comillas, porque la cesta venía con frecuencia bastante vacía.

Hablo de hace años, cuando habían  más peces en el Mediterráneo, que hoy en día. Ahora somos muchas más "bocas" para alimentar, y si no salen los peces de nuestras aguas para mercados y súper, los traen desde la otra parte del Globo, hasta que no quede una raspa en el mar.

Mi padre murió, y yo seguí con la pesca veraniega que me distraía  cuando iba a la playa. Poco a poco, me fui dejando esa afición de la niñez, y deje las cañas de pescar guardadas como un recuerdo del pasado. Pensé que era mejor no quitar la vida a ningún pez con mi mano, bastante los destrozan los demás.

Por muy rico que sea el mar en especies marinas, por mucho que se dice a diario de su conservación,  y la opinión de científicos sobre el grave peligro de que el ecosistema "pierda la cabeza". Se sigue sacando del mar a diestro y siniestro. El otro día vi un reportaje de un mercado de Tokio, era impresionante las toneladas de pescados que allí habían. Y así, en el mundo entero. La máquina no puede parar, ni encima, ni debajo, ni en la tierra, ni en el mar, nuestra especie dominante, puede que en un futuro tenga que servirse de alimentos sintéticos para vivir. ¿Pero eso será vida?

Para terminar, y en recuerdo de aquellas especies que vi desde la infancia, aquí os pongo una muestra. No creáis  que los peces son tontos, que cuesta trabajo pescarlos. Lo que ocurre es que cada vez la tecnología avanza más y se ha convertido la pesca, en caza segura. Es exprimir el "limón del mar" hasta la última gota.

Boga

Dorada

Magre

Lisa

Oblada

Palometa

Rascasa

Raspallón

Salpa

Sargo

Serrano


Texto: Poncio Emiliano.


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