Murcia está situada en el Sureste de España, y es la capital de la Provincia y Comunidad Autónoma del mismo nombre.

Está ubicada en un valle frente a la Sierra de la Fuensanta, dominada por la Cresta del Gallo de 518 metros. Desde allí, se divisa una fantástica vista de la ciudad, pedanías y huerta. Poco a poco, la ciudad se "va comiendo" a la huerta. Recuerdo, que hace años, cuando llegaba a Murcia por la noche, se podía ver perfectamente delimitadas, lo que eran las zonas pobladas, de las que estaban dedicadas a los cultivos. Hoy en día todo el valle resplandece de luz artificial, señal del avance de las construcciones sobre las zonas agrícolas.

La ciudad, como el valle, está cruzada por el Río Segura. Este río la ha dividido en dos mitades, el casco antiguo con la Catedral, y el Barrio del Carmen. Desde aquí se ha ido formando con la aparición de nuevos barrios, hasta llegar a lo que es hoy en día.

Parto para mi paseo, desde la Estación de RENFE en el Barrio del Carmen. Comienzo a caminar por la Calle de Floridablanca hasta llegar al jardín del mismo nombre. Está situado frente a la Iglesia del Carmen, muy querida por los murcianos. De ella sale la típica y especial procesión de "Los Coloraos" en la tarde del Miércoles Santo.

El Jardín de Floridablanca está totalmente integrado entre los edificios que lo circundan, como si fueran la misma cosa. Cuando paseas por el y miras los árboles centenarios, algunos enormes, puedes imaginar la cantidad de generaciones de murcianos que habrán pasado frente a ellos. En su fondo, está la estatua del Conde de Floridablanca, que en 1785 propuso la división provincial que abarcaba Murcia, Albacete, Cartagena, Chinchilla, Hellín, Lorca, Cieza, Segura de la Sierra y Villena. La estatua de tan insigne persona, tiene que aguantar a las palomas que se posan encima, pero ¡qué remedio! Es el precio de pasar a la posteridad y estar en un parque. Si nos vamos al lateral, podemos ver un sencillo paseo que termina frente a la Iglesia del Carmen. Como es temprano y hay que reponer fuerzas, hago una parada en una famosa pastelería y me tomo un café acompañado de un pastel de la tierra, quedo nuevo.

 

Jardín de Floridablanca e Iglesia del Carmen

Sigo por la calle Princesa, y me encuentro ante el Río Segura y el Puente Nuevo, uno de los diversos puentes y pasarelas peatonales que cruzan el río comunicando los dos márgenes. El río, que en tiempos se salía de su cauce provocando temibles inundaciones, hoy en día se haya canalizado a su paso por la ciudad. Se han realizado obras, que han mejorado su imagen y la limpieza de sus aguas. Lentamente, veo los modernos puentes, el reflejo de los árboles en el agua, patos y otras aves, que sin ponerlos nadie, han hecho del cauce "su casa".

Puente Nuevo

 

 Pasarela peatonal y puente frente a Hospital Reina Sofía 

Cruzo  el río, y mientras me va dando el sol en un estupendo día de diciembre, mas que invierno parece de primavera, me acerco a la Glorieta de España, lugar donde está del Ayuntamiento de Murcia. A un nivel más bajo que la calle, se encuentra su pequeño jardín dotado de dos fuentes alargadas y otra circular. Es un lugar ideal para pasear con los niños, donde decenas de palomas revolotean por todas partes. En el Ayuntamiento de Murcia, se realizan bodas civiles, por lo que no es raro ver gente "vestida para boda" y parejas que inician una nueva vida. En la parte de atrás, están las nuevas dependencias municipales.

Glorieta de España 

Vuelvo a subir a nivel de la calle y me encuentro con el Puente Viejo. El puente más antiguo que cruza el Segura en su recorrido por la ciudad. Comenzó a construirse en 1718 en el lugar donde una Riada se llevó el anterior. Sus "ojos" han visto muchas crecidas del río. En un edificio está La Virgen de los Peligros. Tiene un sabor especial, ante ella se persignan algunos murcianos al pasar, como señal de respeto y quizás diciendo íntimamente , -Échame una mano Virgencica- . Yo también lo hice y estuve un rato mirándola.

Puente Viejo 

Ya empieza a picar el sol, así que decido buscar la sombra en las calles más antiguas. Son estrechas y  guardan la historia de la Murcia de siempre. Voy hacia el Mercado de Verónicas y a través de unas calles llenas de comercios de todas clases, llego a la Plaza de las Flores y su hermana la de Santa Catalina, están juntas. En ella y sus alrededores hay bares de todo tipo, desde cafeterías a mesones. Así que viendo los mostradores llenos de tapas y "cosicas ricas", hice una parada, para saborear una cerveza con un plato de "Caballitos"(gambas revueltas en harina, con huevo, leche, sal, y fritas en aceite), no quise tomar más, ya que la hora de la comida se acercaba y eso en esta tierra es "un rito", hay que hacerle los debidos honores.

Junto a la Plaza de las Flores, como ya he comentado, está la de Santa Catalina. En ella se encuentra la iglesia que le da nombre, y un monumento a la Inmaculada en el centro. Visité la Iglesia, es pequeña, muy familiar, es ideal para casarse en un ambiente de fervor e intimidad.

Plaza de las Flores e Iglesia de San Pedro al fondo. 

Al salir, volví a "callejear" un poco y entré en la Plaza Mayor. Es cerrada, también surtida de sitios para "tapear". En su centro hay una fuente con un gran lebrillo, si  no es, disculpas, pues se parece mucho. No hay circulación y el silencio lo rompe el murmullo del agua y los juegos de los niños. Enfrente, otro templo de Murcia, el de San Nicolás.

Plaza Mayor 

Me dirijo a la zona de la Catedral de Murcia, lugar que es visitado por gran número de turistas y de los más fotografiados de la ciudad. Como de costumbre, bien surtido de locales para tomar algo y hacer un alto en el camino.

 

Catedral de Murcia

La Catedral de Murcia, comenzó a construirse sobre la antigua mezquita mayor, en el siglo XIV, la torre se culminó en 1792. Me dijeron que mide 92 metros. Hace años que se va restaurando por fases, ya que es una joya que hay que cuidar para las futuras generaciones. Dentro podemos admirar sus altas bóvedas, la capilla de Los Vélez (su contemplación te traslada a otra época), en el muro exterior podemos observar una cadena de piedra que abarca su contorno, la de Junterones (estilo barroco),  su órgano, y demás tesoros artísticos. Si das vueltas lentamente al caer la tarde por su interior, te embargará la paz, podrás meditar en tus problemas, y desde esa serenidad, quizás veas todo más claro para poder solucionarlos.

Cadena de la Capilla de Los Vélez  

Tras dar la vuelta al exterior de la Catedral, fijándome en sus detalles y admirando tan imponente obra, me encuentro a la entrada de la calle Trapería, que es perpendicular a la calle Platería. Como podéis comprobar son nombres de siglos pasados, cuando se denominaban así de acuerdo con las actividades que en ellas se desarrollaban. Dando pocos pasos desde su entrada, nos encontramos ante el Casino, edificio del siglo XIX, con una fachada muy interesante, y que alberga un patio neonazarí, restaurante y un espacioso salón de baile, entre otras salas, todo ricamente decorado.

Cruzando la calle Trapería, vienes a salir a la Plaza de Santo Domingo, donde se halla la iglesia del mismo nombre y un arco por donde se accede a la plaza de Julián Romea, en la que está el Teatro Romea, bello edificio donde hay continuas representaciones de todo tipo.

Plaza de Santo Domingo 

La Plaza de Santo Domingo está cerrada al tráfico, esto permite que se llene de mesas de heladerías y bares, siendo muy agradable el sentarse en ellas con los amigos, y tomar algo mientras tienes un rato de tertulia.

De esta plaza parte la avenida de Alfonso X el Sabio, que dispone de un paseo central enmarcado por dos filas de grandes árboles. Al mirarlos a distancia, sus ramas y hojas, parecen formar un romántico túnel, lo recorro completo y salgo a una gran plaza, La Circular, con mucho tráfico, pero con una enorme fuente situada en el centro de la misma.

De aquí, llego a la Gran Vía del Escultor Salzillo. Llena de altos edificios, alberga comercios de todas clases, grandes almacenes, oficinas, etc. En fechas señaladas y en época de Navidades se pone "abarrotá".

Gran Vía Escultor Salzillo 

Una de las cosas que me atraen de Murcia, son sus jardines, tiene muchos, son pulmones para la ciudad y sitios de descanso para pasear sin prisas. Además de los mencionados, destaco entre otros: el de la Pólvora, el de Fofó, ambos con bonitos estanques de patos. El de la Seda, grande y cruzado por un riachuelo artificial, tiene en un extremo un bar sobre pilares en el agua, donde puedes tomarte unas tapas en un lugar totalmente relajante. El de San Esteban, donde se encuentra el palacio del mismo nombre.

Actualmente, Murcia es una ciudad moderna, dotada de las infraestructuras apropiadas. Dispone de Universidad, Auditorio, se han construido nuevos hoteles, lugares de ocio dotados de multicines, grandes superficies comerciales, todo lo que la hace ideal para vivir. El invierno es suave, lo contrario que pasa el verano, es una ciudad muy calurosa y hay que estar preparado para ello, porque esta estación se alarga desde el mes de abril a noviembre.

Dos son las fiestas más tradicionales de la ciudad de Murcia:

Las de Primavera ( Bando de la Huerta - Entierro de la Sardina) y la Feria de Septiembre.

Yo os aconsejo especialmente la primera. Si tenéis tiempo podéis venir en Semana Santa, la siguiente, es la de las Fiestas de Primavera. La Semana Santa  va desde el viernes de Dolores hasta el domingo de Resurrección. En ella se producen desfiles procesionales llenos de tipismo por su raíz huertana. Destaco la procesión de Los Coloraos, de la que ya he hablado, multitudinaria y muy querida en la ciudad. La de los Salzillos, que sale en la mañana del Viernes Santo, donde van los pasos con las imágenes de este maestro inigualable.

Tiene para mi un sabor especial la del Silencio, que el Jueves Santo va por el centro histórico de la ciudad. A su paso la iluminación de las calles se apaga y es sobrecogedor ver el reflejo de la sombra del Cristo Crucificado en las fachadas se las casas. Si os situáis cerca de los diversos coros que hay en su recorrido, podréis veros envueltos en el espíritu de la Semana Santa murciana. Yo la vi en la calle de Los Apóstoles junto a un coro de Auroros, típico coro huertano, fue un maravilloso momento.

También hago mención a la Procesión del Viernes Santo por la noche, donde podéis ver otra joya de Salzillo, la Virgen de las Angustias. Esta imagen está en la iglesia de San Bartolomé.

Por si  viajáis a Murcia en otra época del año. Visita obligada es el Museo Salzillo, donde podéis admirar muchas de las obras de este insigne imaginero. Está en el barrio de San Andrés, en la iglesia de Jesús. (Al final de la página, tenéis un enlace a otra de esta web, donde hay diversas fotografías obtenidas en la procesión del Viernes Santo).

Virgen de las Angustias

Francisco Salzillo 

La semana  siguiente, después del domingo de Resurrección, es la de las Fiestas de Primavera. Durante esta semana, las Peñas Huertanas colocan en plazas y jardines barracas dotadas de cocina, con sus correspondientes mesas. En ellas puedes comer, te aconsejo la reserva. El personal no es profesional, son los propios miembros de las peñas y amigos, que por amor a la tradición, a su peña y a su tierra, trabajan duramente para que su barraca sea del gusto de todos los que la visiten. En ellas puedes tomar productos como: las longanizas, las "morcillicas", el morcón, las patatas con ajo, zarangollo, lomos asados, etc., todo ello regado con un buen vino de Murcia, o con lo que prefieras. Respecto a la comida, hacen diariamente unos menús, como pueden ser: Arroz y conejo, Olla de Cerdo, o cualquier cosa similar. Postres como los paparajotes, las natillas con galleta, y para terminar, el café de puchero , que lleva anís.

 

El día del Bando de la Huerta, es una "explosión" de la tradición murciana. Fue declarado de Interés Turístico Nacional. Miles de habitantes de la ciudad y de pueblos de la Región, se visten de trajes de huertanos. Reunidos con familiares y amigos, ocupan las calles de Murcia, dando un espectáculo colorista sin igual. Por doquier se ven refajos, chalecos, monteras, zaragüelles (pantalón huertano ancho y blanco). Se come y bebe hasta que el cuerpo aguante y la alegría invade las calles. Por la tarde se produce el Gran desfile del Bando de la Huerta. Las carrozas de las distintas peñas, cruzan la ciudad, con gente a caballo, a pie, o como sea, recordando con su ropa, aperos de labranza y demás utensilios usados en el campo, la historia huertana de Murcia.

 

Otro día se realiza el desfile de "Murcia en Primavera", que se asemeja a la antigua Batalla de Flores, ya desaparecida. Está compuesto por carrozas decoradas con flor natural, bandas de música, grupos de animación y bellas mujeres de Murcia. Para pasar "un ratico" muy a gusto.

 

A partir de aquí la Fiesta cambia, entramos de lleno en el Entierro de la Sardina.  Me dijeron que tiene más de ciento cincuenta años de antigüedad. Los Grupos Sardineros, con nombres de los dioses del Olimpo: Diana, Marte, Baco, etc., invaden las calles con sus bandas de música, llevando la alegría y el ambiente festivo a todos los rincones de la capital del Segura. En el sábado de esta semana de fiesta, hay un magno desfile, donde se desborda la imaginación, el color, la música, las mujeres bellas venidas de sitios exóticos, la luz, el fuego, terminando  con las carrozas de los Grupos Sardineros, arrojando a manos llenas juguetes y regalos a los miles de ciudadanos y visitantes que llenan las calles "hasta la bandera". Todo termina, con un broche final. La quema de la Sardina frente al Puente Viejo y  un Castillo de Fuegos Artificiales.

 

Escudo de la puerta de la casa Huerto de las Bombas

 

 

En el mes de septiembre, está la otra fiesta, La Feria. Se monta un recinto con todo tipo de atracciones. En el Jardín Botánico, se instalan los Huertos del Malecón, similar a las barracas comentadas, pero de carácter distinto, apropiado a otro tipo de fiesta. En ellas puedes tomar los frutos de la Huerta. También se hace un Certamen Internacional de Tunas, viniendo representantes de universidades españolas y extranjeras.

 

A estas fiestas, se incorporaron hace años Los Moros y Cristianos. Agrupaciones de Cábilas y Mesnadas, que tienen numerosos actos y desfiles, basados históricamente en la conquista de la ciudad por el Rey Alfonso X el Sabio. El más importante se realiza el sábado, donde salen carrozas alusivas, los Reyes y Reinas, las distintas agrupaciones ricamente vestidas a la usanza de la época, todo ello envueltos por las marchas de moras y cristianos.

 

Terminan las fiestas con la Romería. Es el traslado de la Virgen de la Fuensanta a su santuario del Monte.

 

La Virgen de la Fuensanta, es bajada normalmente del santuario dos veces al año; antes de Semana Santa y Feria de Septiembre. Cientos de devotos la acompañan hasta la ciudad, mientras la banda de música interpreta bellos pasodobles. Yo la seguí en una ocasión, estaba cerca de la banda, cuando arrancó con el Himno a Murcia de la zarzuela La Parranda  y rodeado de tanta gente, pude sentir plenamente la fuerza y el espíritu de este pueblo.

Murcia, dispone de bastantes locales para disfrutar la noche, de sitios para tomar algo y charlar con música suave, lugares de copas para la gente más joven, donde los decibelios imponen su ley en detrimento de la palabra. Para los amantes del Karaoke, hay varios diseminados por ciudad y alrededores, aunque a mi me gustan especialmente los existentes en el barrio del Carmen. Y los que busquen, salsa y música caribeña, también tienen posibilidades de disfrutar a tope.

 

Los que quieran hacer deporte, o simplemente andar para bajar algo de peso o adquirir fuerza en las piernas, tienen un sitio ideal en el  Malecón. Su fin era parar las avenidas del río. Hoy forma un paseo que te permite andar con aire sin contaminar.

 

A la entrada del Malecón está la Pasarela de Manterola. Su centro es como estar en un balcón sobre el Segura, río que ha dado mucho a Murcia, río que también ha traído disgustos. Desde el, mirando al fondo como emerge la torre de La Catedral entre las edificaciones, os invito a venir a Murcia para disfrutar de todo lo que os ofrece esta bella y acogedora ciudad.

Pasarela Manterola

 

Puente Viejo y Torre de la Catedral, desde la Pasarela Manterola

Aquí os muestro la letra del Bolero a Murcia, que

 hace  muchos años hizo popular el Trío Las Vegas.

 

BOLERO A MURCIA

Se está vistiendo la huerta,
de oro, rubís y esmeraldas,
como si fuera una novia,
la hermosa huerta murciana.

Hay sauces arrodillados,
entre naranjos en flor,
y en los almendros parece,
que al amanecer me voy.

Murcia, cachito de cielo
que Dios una tarde se dejó caer.

Y de ese cachito salió el más bonito,
el más primoroso y florido vergel.

Limoneros verdes que se vuelven de oro,
senderos de rosas se ve por doquier.

Naranjos que sueñan con marchas nupciales,
la huerta murciana parece un edén.

Camino del santuario,
santuario de la Fuensanta,
se oyó un concierto de trinos,
anunciando la mañana.

El lucerito del alba,
hoy está trasnochador,
quiere ver la romería,
antes que la vea el sol.

Murcia, cachito de cielo
que Dios una tarde se dejó caer.

Y de ese cachito salió el más bonito,
el más primoroso y florido vergel.

Limoneros verdes que se vuelven de oro,
senderos de rosas se ve por doquier.

Naranjos que sueñan con marchas nupciales,
la huerta murciana parece un edén.

 

 

Para terminar, ya va siendo la hora de comer, voy a despedirme de la Virgen de los Peligros, después de me dirigiré a la Plaza de San Juan, que está llena de buenos restaurantes con diversos tipos de cocina. Yo elijo la de la tierra. Tengo que deciros, que Murcia está dotada en todo su centro de estupendos restaurantes, de todas las categorías y estilos de cocina. En los alrededores de la ciudad, en pueblos, pedanías y huerta, hay bastantes más. Es realmente agradable en las calurosas noches de verano desplazarse a ellos y cenar en sus terrazas. ¿Y que platos hay en Murcia? Pues, Verduras revueltas con jamón, Pisto, Zarangollo, Pimientos de Piquillo, unos Alcaciles (Alcachofas) con una salsa de piñones, ¡qué ni os imagináis lo buena que está! No dejaréis ni gota; Olla de Cerdo, Potajes, Pescados, Carnes y postres, cocinados con las recetas de siempre, y con personalidad propia. La forma de combinar y hacer las verduras, os encantará. He comido con amigos de otras provincias y cuando les hablaba de llevarlos comer verduras entre otras cosas,  me ponían "caras raras". Pero cuando las prueban y vuelven, me dicen:-¿Donde vamos a comer verduras?

Virgen de los Peligros

 

Texto y fotografías: Poncio Emiliano.