Aquí
voy a comentaros, desde mi punto de vista, como de costumbre, lo que he leído en la Biblia referente
la oración del Padre Nuestro.
Muchas
veces, somos dados a complicar las cosas. Creo que en el Padre Nuestro se
encierra toda la enseñanza para ser un buen cristiano, o en el caso de los no
creyentes, o los llenos de dudas, para ser mejores con sus semejantes.
El
resumen a los Mandamientos de la Ley de Dios es:
Amarás
a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo.
Por
otro lado, en S. Mateo cap. 22 ver. 34 a 40, podemos leer la respuesta a la pregunta de un fariseo,
para poner a prueba a Jesús.
Maestro,
¿cuál es el mandamiento mayor de la Ley?
El
le dijo: Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu
alma y con toda tu mente. Este es el mayor y primer mandamiento. El
segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. De
estos mandamientos penden toda la Ley y los Profetas.
Como
podemos comprobar es muy sencilla la enseñanza del camino a seguir, por
un lado amor a Dios, y por otro, amor a las
personas que nos rodean. No
son tan complicadas como las leyes de los hombres que no paran de
mutar, se contradicen unas con otras, y en muchas ocasiones sirven para
crear tremendos problemas.
El
Padre Nuestro, (San Mateo cap. 6 ver. 7 a
15) es la oración que
enseña Jesús, sigue en la línea de lo expuesto, advirtiéndonos que cuando oremos no hablemos mucho, "porque
vuestro Padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo".
Dice
así:
Padre
nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a
nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos
hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también
nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la
tentación, y líbranos del mal. Amén.
Es
realmente impresionante, que con tan pocas palabras se pueda decir
tanto. Muchas veces lo he rezado y lo he visto rezar, y me da la
impresión que se hace muy mecánicamente, repitiéndolo innumerables
veces, pero no se alcanza a profundizar en la grandeza y repercusión de
lo que se está diciendo.
En
la primera parte, se está proclamando por el que reza, que Dios existe,
se le glorifica, se espera su reino, y que nos abandonamos a su
voluntad. Lo primero es una afirmación de Fe, en lo referente a la
voluntad, se reza pensando que se va a conseguir lo que pedimos, para
que las cosas ocurran como nosotros queremos, lo cual contradice el
espíritu de la oración, que es, dejarnos llevar y confiar en las
decisiones del Señor.
En
la segunda parte se hacen unas peticiones, como obtener medios para
sustentarnos, somos seres con necesidades vitales ineludibles.
Después
pedimos que nos perdonen nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a
los que nos ofenden. Esto en importantísimo, hay que tener en cuanta
que en S. Mateo cap. 6 ver. 14 y 15 se dice:
"Que
si vosotros perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también
a vosotros vuestro Padre celestial; pero si no perdonáis a los hombres,
tampoco vuestro Padre perdonará vuestras ofensas".
Luego,
tenemos que pedir perdón por nuestras faltas, pero antes de hacerlo,
tenemos que tener en cuenta, que debemos perdonar a un hermano
por una pelea de una herencia, a un amigo por unas palabras que nos
dolieron, a una persona que nos hizo una jugada, etc. Pero no un perdón
de "boca chica" sí, eso que se dice -Lo perdono, pero no lo
quiero ver en pintura- Eso no es perdón, ni cosa que se le parezca.
Sólo lo es, un perdón de corazón sin que quede nada dentro, que
"aquello" sea como el humo que lo disipa el viento.
En
S. Mateo cap. 18 ver. 21 y 22, se nos dice:
Perdón
de las ofensas.
Pedro
se acercó entonces y le dijo: "Señor, ¿Cuantas veces tengo que
perdonar las ofensas que me haga mi hermano? ¿Hasta siete veces?"
Dícele Jesús: "No te digo hasta siete veces, si no hasta setenta
veces siete"
O
sea, que siempre se debe perdonar. Esto para los que tienen Fe, y para
los demás, porque el perdón nos libera de un lastre dentro de
nosotros, ya que los rencores y apuntar las ofensas recibidas, al
primero que perjudica, es a uno mismo.
Pedimos
en la oración, que nos libre de tentaciones, que son muchas las que
hay, somos muy débiles ante ellas, ya que se nos muestran de formas
realmente atractivas, y creemos que vamos a pasar a otra dimensión,
pero después nos damos cuenta, que todo es un bonito envoltorio, que
oculta lo que tiene un escaso valor.
Por
último, solicitamos que nos libre del mal.
Pienso,
que es una oración excepcional y que si practicásemos lo que en ella
decimos, el Mundo funcionaría bastante mejor. No es necesario repetirla
y repetirla, si no sentirla, y hacer propósito personal de cumplir la
parte que nos atañe.