No todo el mundo tiene la suerte de tener la oportunidad de estar en sitios exóticos y espectaculares. Ni de poder fotografiar al Tiburón Blanco en Australia, o al Oso de Alaska. Por ello, al que le gusta la fotografía, se tiene que adaptar a los lugares que puede ir, y al equipo de que puede disponer de acuerdo con su economía.

      Todo ello, no es obstáculo para hacer buenas fotos. Fotos que aunque sencillas, tengan su encanto, y estén hechas con una técnica aceptable.

      Pienso que es un buen ejercicio para empezar, el hacer fotos en los lugares más corrientes, donde todo el mundo las realiza. Pero las tuyas, serán distintas, porque si miras los detalles y te llena lo que ves, esa imagen dirá algo para ti, al margen de que guste a los demás.

      Lo que no puede hacerse, es tirar por tirar, los resultados son decepcionantes. Cuantas fotos se realizan por ejemplo, de una zona llena de flores, en la realidad muy bonitas, pero que a la hora de verlas sobre el papel no dicen absolutamente nada, ni para el autor, ni para los que las contemplan.

      Es mejor el observar y buscar algo que te haga vibrar, algo que sea original, simpático, chocante, es decir, algo que merezca la pena la foto que vas a realizar.

      Un día tomé la cámara digital y me fui a un parque de los que existen en cualquier ciudad. Me di un largo paseo por el, y realicé algunas fotos que os muestro para ilustrar este comentario.

 

 

      Era por la mañana. Habían nubes que tapaban el sol de vez en cuando. Tras una vuelta inicial, empecé a fijarme en los detalles.

 

El Centinela. 

Al pasar junto a un grupo de palomas, vi a una en lo alto

 de una caseta, estaba en actitud de vigilancia, moviéndose

 lentamente por la repisa. Me recordó a "un centinela

 en su garita de un cuartel".

 

Pudor. 

Tras un recodo, apareció la estatua de una dama

 que trataba de tapar su desnudez. Volvía la cara,

 reflejando el temor que le vieran la parte descubierta.

 Me llamó la atención tanto recato, claro, era

de otra época.

 

Ondas.

Habían muchos patos, corrientes patos de cualquier

 parque.  Uno pasó cerca, iba a contraluz y formaba una

 onda en el  agua ante el. Me gustó la imagen por los

 reflejos que se producían y por el ángulo de toma.

 

Hibisco.

En un rincón del estanque, había una flor de Hibisco.

 Por lo general las he visto en grupos, pero no como esta.

 Así que encuadré en la posición que más me gustó, y ¡Tic!

 Foto hecha.

 

Bidé.

 

Esta fotografía la titulé así, como la pieza de los baños

 de las casas. Había pasado hace un rato y la vi remojándose,

 cuando volví estaba igual. ¡Que calor tenía! Estaba encima del

 chorro de la fuentecilla, y no había quien la moviera de tan

 refrescante sitio.

 

 

Texto y Fotos: Poncio Emiliano

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