Un día,  leyendo la prensa, me encontré con una noticia de alcance. De esas que hacen historia y que son hitos para la humanidad.

 

Habían encontrado una araña en Brasil, de las muchas que hay en ese país, que tiene una peculiaridad, si le pica a un hombre, no lo mata; pero puede provocarle una erección que dure horas.

 

Se podía decir, que la sabia naturaleza en su constante evolución, en vez de darle un veneno que mande al hoyo para la eternidad al que la moleste, le ha dado un "arma" potenciadora de la sexualidad. No decía el artículo, como puede afectarle a la mujer, puede que todavía no se hayan descubierto las propiedades de la picadura en el sexo femenino.

 

Los médicos  que trataron a pacientes picados por la "cachonda-arañita", notaron que los efectos producidos en ellos era el de un potente elixir sexual, que dejaba a los existentes actualmente, en un segundo plano.

 

Me imagino la que se habrá liado, ya que mucho hablar de investigación de enfermedades buscando medicinas adecuadas, pero cuando afecta a la cuestión del "gustirrinín", se lo dejan todo, y a estudiar el tema que interesa, ya que detrás se mueven muchos miles de millones.

 

Lo siento por la araña. Sé pueden poner en pie de guerra los ecologistas y los defensores de los arácnidos, porque me imagino que cientos de científicos estarán en la selva para llevarlas a los laboratorios. Después, en una tremenda carrera por quedarse con la patente, les harán todo tipo de barbaridades para conseguir algo que produzca el mismo efecto.

 

También los habrá brutos, que se llevarán las arañas para venderlas a otros más brutos, que antes de lanzarse en los brazos de sus parejas o enamoradas, aparte de ducharse y ponerse guapos, le tiraran de las patas a las arañas, para que una vez cabreadas les de el picotazo "serrrsuarr", como diría Chiquito de la Calzada, para ir como "bestia salida", hacía la que le espera.

 

Ya se pueden ir escondiendo donde puedan, y que la Madre Naturaleza se de prisa en su evolución para que su veneno cambien de sentido y que no se haga dañino, pero que al menos, no lo haga tan atractivo para los empresarios de laboratorios farmacéuticos y para el sexo.

 

¡Corre! ¡Desaparece! Que el ser humano está suelto, y eso si que es un peligro para ti, amiga araña brasileña.

 


Texto: Poncio Emiliano.


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