PODEMOS SALVAR


Es responsabilidad de los dirigentes de cada país, el velar por el patrimonio recibido de sus antecesores,  perteneciente a todos los campos: ecológicos, culturales, científicos. etc., así como promover el bienestar de sus ciudadanos. 

Considero dentro de sus obligaciones, la de unificar criterios a nivel mundial a fin de evitar los enormes desequilibrios que se producen.

He pensado,  que por muy meritoria y eficaz que sea la participación a título individual o de asociaciones en mejorar cualquier tipo de situaciones, se pierde y diluye su fuerza ante el enorme volumen de calamidades que suceden en este planeta, provocadas por la naturaleza o por el hombre.

Este breve relato que os presento, me ha hecho meditar desde otro punto de vista. Creo que merece la pena que todos nos esforcemos en hacer una vida mejor a los que nos rodean, conservando el medio en que vivimos, preservando lo bueno de la herencia recibida, y colaborando en nuestras posibilidades y conocimientos, en salvar algo ó alguien,  que sin nuestra ayuda se perdería para siempre.


    


 

Las Estrellas del Mar


Cierto día, caminando por la playa reparé en un hombre que se agachaba a cada momento, recogía algo de la arena y lo lanzaba al mar. Hacía lo mismo una y otra vez.


Tan pronto como me aproximé me di cuenta que lo que el hombre agarraba  eran estrellas de mar que las olas depositaban en la arena,  y una a una las arrojaba de nuevo.


 Intrigado, lo interrogué sobre lo que estaba haciendo, a lo cual me respondió:


 -Estoy lanzando estas estrellas marinas nuevamente al océano.


Como ves, la marea es baja y estas estrellas han quedado en la orilla si no las arrojo al mar morirán aquí por falta de oxígeno.


-Entiendo, le dije, pero debe haber miles de estrellas de mar sobre la playa. No puedes lanzarlas a todas. Son demasiadas. Y quizás no te des cuenta de que esto sucede probablemente en cientos de playas a lo largo de la costa,  ¿no estás haciendo algo que no tiene sentido?


El nativo sonrió, se inclinó y tomó una estrella marina  y mientras la lanzaba de vuelta al mar me respondió: - ¡ Para ésta si lo tuvo!


 

Agradezco a un amigo, el envío en un correo de esta narración


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