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Reflexión sobre la base de mi atracción por la fotografía.

Creo que mi afición a la fotografía, fue gestándose desde mi infancia. Mi abuelo tenía una colección de revistas de principios del siglo XX, desde 1909 hasta 1920. La mitad de cada una de ellas, llevaba un espacio dedicado a fotografías de actualidad, y el resto era texto. Mi familia materna me las daba para que estuviera entretenido y que no "diera la lata", yo no paraba de ver las fotos, y no decía "ni pío". Después, cuando empecé a leer, leía los comentarios a las mismas. Quizás eso me acostumbró a buscar la imagen como información más completa, y al mismo tiempo, el gusto por los comentarios y artículos. Por el contrario, siempre he rechazado libros sin fotografías o imágenes de cualquier tipo, por muy buenos que les parezcan a los lectores.

Puede, que también haya influido mi tía materna, que era la única de la familia, a la que le gustaba hacer fotos. Tenía una cámara de fuelle Kodak, creo que fabricada en Francia en los años cincuenta. Este es el único miembro familia de donde me puede haber llegado el "gen" fotográfico.

El inicio.

Mi tía, que se llamaba Encarnación, me dio una sorpresa un verano, tendría alrededor de 12 años, regalándome una cámara Winar de formato 6x4,5. ¡Qué alegría! Mi primera cámara. La Winar era muy sencilla de manejar, no disponía de las "tropecientas" posibilidades de las cámaras actuales. Tenía el cuerpo de baquelita. Un visor. Rueda para pasar el negativo. Una palanca para hacer foto instantánea o en pose.  Objetivo con posibilidad de modificar la distancia. Y un disparador, al que se le podía unir uno de cable para hacer fotos con exposición larga. El obturador permanecía abierto mientras se estaba presionado el disparador.

Lo que ocurrió después, es que no hice muchas fotos con ella, ya que la película y el revelado costaba dinero y el "bolsillo de mis padres" no estaba para gastos no necesarios. Sólo en momentos especiales podía hacer fotos, que por lo general eran de índole familiar.

Un día, ya con la veintena de años cumplidos y con la mili hecha, pasé junto a un comercio de fotografía. Había una réflex Praktica PL Nova I. La miré, y le dije, -tu serás mía, en cuanto empiece a trabajar-. Pues cumplí mi promesa, y cuando empecé a cobrar y quitar las telarañas de la cartera, me fui a este comercio y salí con la Praktica en su caja. He de comentar, que buena en su época, no tenía nada que ver los las réflex electrónicas que salieron después, salvo el sistema del espejo. Totalmente mecánica. Sin ningún tipo de fotómetro que diera datos para la exposición, con lo que "mis ojos" se fueron acostumbrando a traducir  la luz reinante a las velocidades y diafragmas de mi Praktica. Esta cámara, se fabricaba en Dresde en la RDA, para los que no les suene, República Democrática Alemana. País que estaba bajo el "manto amoroso" de la extinta Unión Soviética.

Conclusión.

La afición a la fotografía la he llevado conmigo toda la vida. La he practicado cuando las obligaciones me han dejado tiempo. He aprendido en plan autodidacta y viendo miles de fotos sean de aficionados o profesionales. Me he ido poniendo al día en técnicas, trucos, y últimamente en los programas informáticos aplicados al retoque y editores gráficos, sueño de todo aficionado y profesional.

Alguna vez, estuve tentado de entrar en el cine. Hice algunas películas en 35 mm. y posteriormente vídeos. Pero tras reflexionar sobre el asunto, lo dejé. El cine es para profesionales con equipos idem. El otro plan, es para sacar a los niños en la playa, los bautizos, o lo bien que se pasó en Paris. Hoy en día, se graba casi todo, con cámaras de video, fotos, móviles, y después, algunos suben las imágenes a la Red. Es un juego, algo que no se le puede llamar cine o similares. Por ello me dije: -"zapatero a tus zapatos"-, siguiendo con la fotografía de siempre y con los medios técnicos actuales.

La imagen fija, "congela" un momento de la vida. Si vemos en una imagen de vídeo o cine en la que hay un primer plano, quizás nos pase desapercibido un segundo de la mirada del protagonista. Si la fijamos, nos daremos cuenta que esa mirada nos da la dimensión más profunda del carácter y espíritu de esa persona.

Un cordial saludo.

Poncio Emiliano.