¡Qué Monos!

 


Me llamó la atención la noticia, de que el Congreso de los Diputados quiere reconocer a los simios algunos derechos de las personas. Incluso vi en la prensa encuestas sobre la opinión ciudadana de tal hecho.

En  principio, me quedé sorprendido ante esta información, después me dio por reír y meditar sobre nuestro parecido con ellos, dado que tenemos más de un 90% de genes iguales, según dicen algunos científicos. Pensé, que no sólo algunos derechos, si no todos los derechos que se puedan, ya que sería interesante la incorporación de los simios al Parlamento, quizás mejoraría el nivel de los debates, así como serían más razonables las decisiones políticas que se tomaran.

Y me he dicho: ¿No dicen que tenemos que ser progresistas? Pues seamos con todas las consecuencias. ¿No estamos preparando el Mundo Nuevo? Pues adelante. Quizás sea el profetizado por la película El Planeta de los Simios, donde el hombre era vigilado y encerrado por ser peligroso, ya que su raza había reducido el mundo a cenizas. ¿Será el cambio que necesita este maltratado planeta Tierra?

Podíamos imaginar un debate político entre el líder de los Orangutanes y el de los Gorilas, sería mucho más interesante que los soporíferos y reiterativos debates actuales. ¿Y digo debates? Porque hay pocos. Son monólogos de: Yo lo hago muy bien y tú muy mal.

Un futuro de simios, sería quizás la solución a este mundo tan complejo y cruel que hemos construido, ya que además de ser todos monos, no necesitarían tantas estupideces para vivir como el ser humano, sólo unas bananas, árboles para subir, una pareja, y a ser felices.


Texto: Poncio Emiliano.


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