Ante la necesidad de disponer de submarinos más modernos, se decidió la construcción de cuatro sumergibles de la clase francesa Daphné. Once de estás naves, lo habían sido para la Armada de Francia, cuatro para Portugal, tres para Pakistán y otras tres para Sur África.

Sus principios no fueron muy buenos, ya que el 24-3-1952, el submarino francés Eurydice se hundió frente a Toulon tras una explosión. El 27-1-1968 el Minerve de la misma nacionalidad, también se hundió cerca de la misma ciudad.

Este tipo de unidades avanzadas en tecnología para su época, tuvieron su bautismo de fuego en la guerra Indo-Pakistaní de 1973. La fragata India  Inskhokri fue hundida con torpedos procedentes del submarino Pakistaní Hangor.

 

El S-61 en el puerto de Torrevieja. Año 2004.

 

Los sumergibles de esta clase que se construyeron en España fueron: El S-61 Delfín, S-62 Tonina, S-63 Marsopa y S-64 Narval.

La botadura del S-61 Delfín, tuvo lugar el 25-3-1972 y fue recibido por la Armada el 3-5-1973. El 1-12-1974 la ciudad de Torrevieja le entregó la bandera de combate.


            Características:

                Dotación:

Desplazamiento: 

Eslora:                      

Manga:                     

Calado:                 

Velocidad superficie:   

Velocidad inmersión:

1.043 Tm.

     57,8 m.

       6,8 m.

       4,6 m.

     13,2  n.

     15,5  n.

Comandante:   Oficiales:            

Suboficiales:    

Marineros:       

 

1

7

15

33


Tenía una autonomía de 4.300 millas, y podía sumergirse a una profundidad  máxima  de 300 metros. Otra característica de este buque, es que llevaba doce torpedos, tantos como tubos lanzatorpedos tenía, no llevaba torpedos de reserva.

Fue dado de baja de la Armada el 10-9-2003. El Ministerio de Defensa, entregó a Torrevieja su última bandera en una ceremonia realizada en Cartagena.

El buque fue cedido a Torrevieja, quedando adscrito al Museo del Mar y de la Sal  desde el 8 de mayo de 2004.

 

El Delfín, ya jubilado, en las plácidas aguas torrevejenses.

 

En sus treinta años de servicios, superó las treinta mil horas de inmersión y es el primer buque de la Armada que se convierte en museo.

Alabo esta iniciativa. Salvo réplicas históricas, que figuran en algunos puertos. O el auténtico Submarino de Isaac Peral, que está en Cartagena, desconozco que haya otras unidades del pasado conservadas para conocimiento de nuestra historia. Muchas naciones tienen actualmente buques antiguos como museos, por sus características o por su historia, cosa que en la nuestra no se suele hacer. Rusia, Japón, Gran Bretaña y sobre todo Estados Unidos, los poseen. Es una verdadera lástima, que unidades como la Fragata Numancia, con un historial envidiable, se destinara al desguace. Pero su vida terminó cuando se hundió frente a Portugal, se negó a ese triste final.

No se conservan navíos de la época de la vela, como el Victory de Nelson en Gran Bretaña, ni siquiera más modernos, como el Crucero Canarias, buque tipo de su época por sus características, que a pesar de ser pedida su conservación como ocurrió con la Numancia, terminó desguazado. ¿Os imagináis por un momento, que la Fragata Numancia estuviera como buque museo en el puerto de Cartagena? En el pasó parte de su historia y lucho a favor de la Sublevación Cantonal. Pues no. Ahora yace en el fondo de mar, sitio más digno que acabar como chatarra, para una unidad de tan heroico historial.

 

El S-61 de popa, donde lleva cuatro tubos lanzatorpedos, dos bajo la bandera y otros dos en los costados del sumergible.

 


 

 

El  Submarino Delfín S-61 en el anochecer de Torrevieja. A su popa, la Patrullera Albatros III, perteneciente también al Museo del Mar y la Sal. Año 2007.

 


Maqueta del S-61


 

Fotografías y texto: Poncio Emiliano.

 


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