Una Camilla en la Autovía

 


Hace tiempo, leí en la prensa una noticia que se aparta de las cientos de calamidades que cada día nos lanzan los medios de comunicación. Una noticia que al principio me sorprendió, después  me hizo reír por lo insólita, y por último, me dejó un agradable sabor de boca. 

En una autopista de Galicia, se encontraron a un tetrapléjico circulando con su camilla motorizada. La policía municipal lo localizó a la velocidad punta de 20 Km./h, que es la que da este vehiculo. Se armó un gran revuelo, y lo volvieron a llevar a la residencia donde vive. 

El hombre de 42 años, ha estado así desde niño. No puede moverse, y sólo puede usar la boca para conducir la camilla, para coger cosas, y para pintar, que es una de sus aficiones. Se le preguntó que hacía por la autovía, y él contestó  que no era su intención, que simplemente iba a tomar una copa en un Club de alterne, para los del otro lado de mar que lean esto, un Club de Prostitutas. Que como le habían puesto una rotonda desde la última vez, se despistó y fue a parar a la autovía.  Contó, según he leído después, que quería encontrar novia, pero como otros en sus circunstancias, la única forma de estar con una mujer es con una puta, salvo casos puntuales. Que hacía tres años que había estado en el Club, pero que no pudo dar rienda suelta a sus ilusiones, ya que no pudo entrar en la habitación con la silla. Por último, hizo referencia a que los elementos arquitectónicos no se habían adaptado a los minusválidos en estos refugios del sexo, pero que a pesar de tanta dificulta volvería a intentarlo. Me recordó al general Mac Arthur cuando los japoneses ocuparon Filipinas, y dijo aquello que pasó a la historia: Volveré. 

¡Cuantas lecciones podemos sacar de estos hechos! Yo me voy a referir a unas pocas: Mi admiración absoluta por un hombre  que en estas circunstancias, a pesar de su dura situación, tiene esperanza de vida e ilusiones. Mientras otros hablan  de quitarse la vida, porque no les ilusiona nada, incluso teniéndolo todo, él mira al futuro con ganas de sentir y de gozar. No sólo saliendo a dar una vuelta con su camilla, pintar, y lo demás, si no, de estar en los brazos suaves de una mujer aunque sea por dinero. 

Por otro lado, la labor humanitaria que realizan en estos casos estas profesionales de la carne, que aunque no les gustara, dan alegría a hombres rechazados en este aspecto y en muchos más, por gran parte de la sociedad. 

Espero que hayan tomado nota los que lo cuidan, para llevarlo de vez en cuando al Club sin que corra el riesgo de competir en las autovías con los automóviles y de ser perseguido por la policía, aunque en este caso no lo multaron. Los puntos, no se los van a quitar. Y por parte de ese "Club Social", nombrarlo hijo predilecto, por la publicidad que le han hecho. Arreglar la entrada de una de las habitaciones para casos de urgencia, y darle un bono de servicios gratuitos,  ya que se lo merece.

Desconozco como se llama, pero le agradezco que su aventura e intento de alcanzar ese oasis para calmar su sed, sirva para hacernos reflexionar por ser un ejemplo viviente para todos.


Comentario: Poncio Emiliano.


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